El Banco Central de la República Argentina (BCRA) sorprendió al sistema financiero con la Comunicación A 8311, publicada en el último día hábil de agosto, justo cuando vencían contratos de dólar futuro por más de USD 1.200 millones. La norma impide que los bancos incrementen su posición de contado en moneda extranjera respecto al día anterior, una jugada que apunta a evitar presiones sobre el tipo de cambio.
La medida generó malestar entre las entidades financieras, que operaron todo el mes bajo un esquema que fue alterado en el momento más sensible: el llamado “fixing” de futuros. Desde diciembre, además, la Posición Global Neta Negativa de Moneda Extranjera (PGNME) deberá cumplirse diariamente, y no como promedio mensual.
Voceros del BCRA justificaron la decisión como una forma de evitar “excesivas volatilidades” que puedan generar disrupciones en el mercado. Sin embargo, operadores del sector la calificaron como una maniobra abrupta y poco transparente, comparándola con prácticas de gobiernos anteriores.
La pulseada entre el Gobierno y los bancos se intensifica. Tras el fin de las LEFI en julio, el BCRA endureció los encajes y se volvió muy activo en el mercado de futuros, incluso asumiendo pérdidas históricas para frenar la escalada del dólar. La nueva norma refuerza ese control, limitando la capacidad de los bancos de operar libremente.
El contrato de dólar a agosto llegó a negociarse a tasas negativas, lo que revela la intervención del BCRA para evitar un salto en la cotización spot. Según estimaciones privadas, la autoridad monetaria acumuló una posición vendida en futuros de entre USD 6.100 y USD 6.300 millones.
La PGNME regula cuánto pueden comprar o vender los bancos en dólares, tanto en contado como en futuros. Con esta nueva norma, el Central busca evitar que las entidades usen el último día del mes para concentrar operaciones que alteren el mercado. El control se vuelve más estricto, aunque no modifica los límites de tenencia.
La estrategia oficial se apoya en restricciones operativas más que en reservas líquidas. En un contexto de alta tensión cambiaria y escasa colaboración del sistema financiero, el BCRA apuesta por la regulación quirúrgica para sostener la estabilidad del dólar.
Redacción Diario Inclusión