Este lunes, productores rurales del partido de 9 de Julio protagonizaron una protesta inédita frente al palacio municipal, con quema de cubiertas y fuertes increpaciones a funcionarios locales. El detonante: seis meses de inundaciones sin respuestas concretas, ni obras paliativas ni soluciones estructurales. La bronca se dirigió tanto a la intendenta PRO María José Gentile como al presidente Javier Milei, por la paralización del Plan Maestro del Salado.
El estallido se dio en localidades como Naón y La Niña, donde el agua sigue afectando caminos, cultivos y viviendas. “¿Dónde mierda están? ¡Pongan los huevos sobre la mesa!”, gritó un productor al secretario de Obras Públicas, en un video viralizado por El Regional Digital. La escena reflejó el hartazgo acumulado por la desidia oficial.
Desde la Federación Agraria, Mariano Mateo calificó la situación como “extrema” y lamentó que hayan pasado ocho meses sin cambios en la estrategia de gestión. “No tuvimos respuestas, solo promesas. Es lamentable”, expresó tras una reunión con la intendenta, que intentó calmar los ánimos sin compromisos concretos.
El reclamo central apunta a la reactivación del dragado del río Salado, obra clave para evitar catástrofes hídricas en la región. Aunque el Gobierno anunció a la Mesa de Enlace que retomaría los trabajos, los productores desconfían del cumplimiento efectivo. “Parece más una promesa para bajar la espuma que una decisión firme”, advirtieron.
Andrea Passarini, dirigente de CARBAP, denunció que el tramo A3 del Plan está paralizado desde el inicio de la gestión libertaria, pese a contar con financiamiento del Fondo de Infraestructura Hídrica. “La plata está, pero la tienen secuestrada en Nación”, afirmó. En Carlos Casares, pueblos rurales están virtualmente aislados y bajo agua.
La protesta también expuso la falta de presión institucional entre municipios, provincia y Nación. “Subestimaron el problema. Ahora ya hay que actuar con comités de crisis”, reclamó Passarini. El campo exige presencia permanente de maquinaria, obras de emergencia y un plan integral que no dependa de la coyuntura electoral.
Redacción Diario Inclusión










