El Indec quedó en el centro de la polémica tras difundir los datos de actividad económica de septiembre. El titular del organismo, Marco Lavagna, debió salir a dar explicaciones luego de que economistas y opositores detectaran que se habían recalculado seis meses del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), lo que permitió evitar que la economía entrara en recesión técnica.
Los números oficiales sorprendieron: septiembre mostró un desempeño mucho mejor al esperado por las consultoras privadas. Además, el Indec corrigió al alza los datos de julio (de -0,1% a 0,1%) y agosto (de 0,3% a 0,7%), logrando que el tercer trimestre cerrara en terreno positivo. Pero las modificaciones alcanzaron también a enero, febrero, abril y junio, generando fuertes críticas desde la oposición.
En el bloque peronista señalaron que estas correcciones “mejoraron sustancialmente los números globales para el gobierno, pese al contraste con la realidad”. Incluso, algunos opositores compararon en tono burlesco la maniobra con los polémicos fallos arbitrales de la AFA bajo la conducción de Chiqui Tapia.
Ante el revuelo, Lavagna publicó un documento explicando que las series del EMAE “se construyen con información parcial y provisoria” y que los cambios responden a la incorporación del dato de septiembre, que completa un trimestre y obliga a conciliar los números con el PIB desestacionalizado. Según el Indec, el método de desestacionalización recalcula automáticamente la tendencia y la estacionalidad cada vez que se agrega un nuevo dato.
El organismo sostuvo que la mejora de septiembre se debió principalmente al crecimiento en el sector de Intermediación Financiera, y que la combinación de factores técnicos explica que la tendencia negativa ahora se observe como positiva. Sin embargo, la explicación no logró disipar las sospechas de manipulación estadística.
En paralelo, desde el peronismo ya trabajan en un índice alternativo de inflación, ante las dudas que genera la transparencia del Indec. La polémica reaviva el debate sobre la credibilidad de las estadísticas oficiales, un tema sensible en la Argentina tras los antecedentes de manipulación durante la década pasada.
La controversia deja en evidencia la fragilidad institucional de los datos económicos y la necesidad de garantizar independencia técnica en el Indec. La confianza en las estadísticas es clave para la política económica y para la credibilidad del país frente a los mercados internacionales.
✍️ Redacción Diario Inclusión










