El Gobierno nacional encara una nueva etapa en su política cambiaria, luego de haber eliminado las limitaciones para la compra de dólares por parte de personas físicas. Desde abril, los individuos pueden acceder libremente al mercado oficial sin tope mensual ni exclusiones por subsidios o empleos estatales, un cambio sustancial frente al esquema vigente en los últimos años.
Sin embargo, el frente corporativo continúa bajo un régimen más estricto. Las compañías solo pueden girar dividendos correspondientes al ejercicio económico 2025, mientras que las utilidades acumuladas de años anteriores permanecen limitadas y canalizadas, principalmente, a través de los bonos BOPREAL. Las empresas deberán esperar al cierre de balances —a partir de mediados de 2026— para iniciar esos pagos de manera efectiva.
Dividendo al exterior: habilitado, pero con condicionantes
La habilitación del giro de utilidades para los balances 2025 trajo alivio en algunos sectores, pero persisten los interrogantes. Especialistas advierten que el Banco Central podría enfrentar tensiones para cumplir con la demanda, ya que su nivel de reservas sigue siendo ajustado. Un informe citado por fuentes del mercado señala que el balance financiero de la autoridad monetaria continúa en terreno negativo incluso después de los últimos movimientos cambiarios.
En paralelo, los ejercicios previos siguen atados al mecanismo del BOPREAL, un instrumento pensado para destrabar pagos acumulados sin comprometer reservas de forma inmediata. Para muchas firmas, este sistema sigue siendo insuficiente frente a compromisos con casas matrices o socios extranjeros.
Restricciones cruzadas: continúan sin fecha de levantamiento
Otro frente sensible es el de las restricciones cruzadas. Actualmente, quienes compren dólar oficial quedan impedidos de operar dólar MEP o Contado con Liquidación durante 90 días, y viceversa. Esta medida —que el Banco Central reintrodujo para frenar maniobras especulativas y arbitrajes financieros— continuará vigente y, según fuentes oficiales, no se prevé su eliminación en el corto plazo.
El Gobierno sostiene que la medida se mantendrá “hasta que se absorba el exceso de liquidez” en el sistema, mientras economistas advierten que se trata de un elemento clave para contener la brecha cambiaria y evitar presiones sobre el tipo de cambio.
Qué esperar para 2026
Aunque algunos analistas anticipan una posible flexibilización gradual hacia 2026, la ausencia de un calendario formal mantiene en vilo a inversores y empresas. La evolución de las reservas, la estabilidad del mercado y la dinámica inflacionaria serán determinantes para cualquier desregulación futura.
Por ahora, el Gobierno apuesta a sostener un esquema mixto: libertad total para personas físicas, restricciones selectivas para las empresas y una administración preventiva de los canales financieros para evitar desequilibrios.
Redacción: Diario Inclusión.










