Luciano Castro atraviesa uno de los momentos más complejos de su vida personal y no dudó en manifestarlo públicamente. En medio del escándalo mediático que lo involucra por supuestos vínculos con distintas mujeres y rumores de material íntimo, el actor fue abordado por una cronista del programa A la tarde (América TV) mientras se encontraba en la playa de Mar del Plata junto a sus hijos. Su reacción fue directa y cargada de angustia: “Mi vida está destrozada”, aseguró.
La periodista Celina Hernández relató que el encuentro fue tenso desde el inicio. Castro, visiblemente molesto por la insistencia de las preguntas vinculadas a nuevas versiones de infidelidad, priorizó su situación personal por sobre el interés mediático. “Me importa más mi vida que tu laburo”, respondió el actor, marcando un límite ante la exposición constante de su intimidad.
Durante el intercambio, una situación cotidiana la comida de uno de sus hijos que cayó en la arena incrementó el malestar del actor, que, pese a todo, decidió continuar el diálogo. Allí dejó en claro su postura: no quiere seguir hablando públicamente de su vida privada. “No voy a hablar más, no quiero dar más notas. Las que di fue porque me sentí obligado”, habría señalado, según relató la cronista.
El contexto del conflicto incluye versiones que lo vinculan sentimentalmente con una mujer identificada como Valeria López, el testimonio de la exvedette Tamara Bella y la aparición de Sarah Borrell, una mujer danesa radicada en España, cuyo relato dio inicio a la polémica. A esto se suman rumores sobre la posible filtración de material íntimo, lo que incrementó la presión mediática sobre el actor.
En paralelo, Ángel de Brito reveló en LAM una conversación privada con Griselda Siciliani, pareja de Castro, en la que la actriz desmintió una separación. “Está todo bien. Por ahora todo sigue tranqui”, afirmó, atribuyendo los rumores a su regreso a Buenos Aires por compromisos laborales mientras el actor permanecía en Mar del Plata con sus hijos.
Sin embargo, la situación generó repercusiones dentro del entorno familiar de Siciliani. Su hermana, Leticia Siciliani, expresó su enojo y cuestionó al actor por no haber salido a aclarar antes la situación. “Griselda cuida mucho su intimidad y su vida. Para mí, el que tenía que hablar primero era Luciano”, sostuvo, defendiendo con firmeza a su hermana y criticando a otras figuras que opinaron públicamente del tema.
Mientras el escándalo continúa sumando capítulos, las palabras de Luciano Castro reflejan el impacto emocional que la exposición permanente puede generar, incluso en figuras acostumbradas al foco mediático. Su descargo dejó al descubierto el desgaste personal detrás de los titulares y el límite que intenta marcar entre lo público y lo privado.
Redacción Diario Inclusión










