La reciente aceleración de la inflación llevó a una ruptura de la pauta salarial que el Gobierno había promovido como ancla de la política de ingresos, obligando a una reapertura generalizada de paritarias en distintos sectores laborales. La situación quedó evidenciada en un informe de C-P Consultora que analiza la dinámica de salarios y precios durante el año pasado.
El estudio señala que la pauta salarial rígida del 1,5 % mensual para 2025 fue incapaz de seguir el ritmo de los aumentos de precios, lo que provocó caídas del salario real y forzó a sindicatos y cámaras empresarias a renegociar acuerdos con mayor nominalidad en noviembre y diciembre. Sin embargo, incluso con esos ajustes, la inflación continúa superando las mejoras pactadas en muchos casos.
Según C-P Consultora, esta configuración económica se parece al proceso que siguió a la salida del cepo cambiario: primero una pauta muy restrictiva, luego el desborde por inflación y finalmente la reapertura de paritarias por encima de los límites iniciales. Aun así, la mayoría de los nuevos acuerdos todavía no logra compensar la pérdida del poder adquisitivo.
Un rasgo llamativo del escenario actual es que la tensión salarial se expresa sin un fuerte aumento de huelgas o medidas de fuerza, apuntan los analistas. El desborde de la pauta se produjo de forma “silenciosa”, con negociaciones más activas entre gremios y empleadores antes que a través de conflictos abiertos.
Los datos también muestran que la heterogeneidad entre convenios creció: algunos acuerdos incluyen sumas fijas o mecanismos adicionales para intentar acercarse a la inflación, mientras que otros solo ajustan por tramos porcentuales. Pese a ello, la mayoría de los empleos sigue con salarios reales rezagados frente al avance de los precios.
En sectores como la metalurgia, uno de los más golpeados por la combinación de costos y competencia importada, los salarios no sólo quedaron detrás de la inflación general, sino que enfrentan un contexto productivo complicado que limita la capacidad empresarial para absorber nuevas subas.
El informe destaca que, aunque se ampliaron las renegociaciones salariales, la política de ingresos entró en un paréntesis sin un nuevo ancla clara que coordine expectativas, en un contexto marcado por inflación persistente, estancamiento económico y debilidad del empleo.
✍️ Redacción Diario Inclusión










