El desborde cloacal en el barrio Pueblo Nuevo no es una emergencia repentina ni un hecho imprevisible: es la consecuencia directa de la falta de mantenimiento, control y planificación del sistema sanitario por parte del Municipio de Tartagal. Así lo muestran y lo dicen los propios vecinos en un video que volvió a poner en evidencia una situación que se repite en distintos puntos de la ciudad.
“Miren todo esto, lo que es la cloaca, cómo se vive acá”, se escucha mientras la cámara recorre una calle completamente anegada por líquidos cloacales. El pozo desbordado expulsa efluentes sin ningún tipo de contención, formando un curso de agua contaminada que avanza sin control.
“Qué asco que se pasa”: vivir entre aguas servidas
La crudeza del testimonio no deja margen para relativizaciones.
“Esa es la cloaca, el pozo de la cloaca. Ahí está, cómo sale como un río”, describe uno de los vecinos, dejando en claro que no se trata de agua de lluvia sino de residuos cloacales.
El impacto es diario y permanente:
“Qué asco que se pasa uno por acá”, expresa mientras muestra la imposibilidad de circular por la calle. La contaminación obliga a los habitantes a improvisar pasos alternativos para poder salir de sus casas.
“Ese es el caminito que nosotros tenemos que pasar caminando, con moto, con bicicleta, con lo que sea”, explica, señalando un estrecho sendero entre la vereda y un cerco, único paso posible ante la ausencia total de una calle transitable.
Un problema anunciado y una omisión oficial
Lejos de tratarse de un hecho inesperado, los vecinos advierten que el colapso fue anunciado y previsible.
“Yo dije cuando iba a llover iba a pasar de todo”, afirma uno de ellos, evidenciando que el sistema ya estaba al límite y que la lluvia terminó de exponer una infraestructura abandonada.
La pregunta que surge es inevitable: ¿por qué el Municipio no actuó antes?
La falta de obras, el deterioro del sistema cloacal y la ausencia de respuestas oficiales reflejan una gestión que reacciona tarde o directamente no reacciona, incluso cuando los riesgos sanitarios son evidentes.
Riesgo sanitario y abandono en los barrios
La presencia de cloacas a cielo abierto representa un grave riesgo para la salud pública, especialmente para niños y adultos mayores. A esto se suma la proliferación de insectos, los olores nauseabundos y la imposibilidad de garantizar condiciones mínimas de salubridad.
Mientras desde el discurso oficial se prometen mejoras y obras, en los barrios la realidad es otra: vecinos obligados a convivir con aguas servidas y calles destruidas, sin asistencia ni soluciones concretas.
El caso de Pueblo Nuevo vuelve a dejar en evidencia una problemática estructural en Tartagal: la postergación sistemática de los barrios y la falta de una política sanitaria seria, donde la cloaca solo aparece en la agenda cuando el colapso ya es imposible de ocultar.
Redacción: Diario Inclusión.













