Oro y Bitcoin vs Dólar y la Geopolítica Mundial

El mundo de la economía a nivel mundial busca a un nuevo ganador, en el podio
se encuentran las opciones de oro, bitcoin y dólar.
La FED (Reserva Federal de los Estados Unidos), es la responsable del dólar,
de su emisión y administración. La FED en los últimos diez años estuvo
emitiendo fortunas gigantescas de dólares para poder financiar el gran déficit
que tiene su economía. Pero más allá de este punto que obviamente es
importante para el análisis, lo que está sucediendo actualmente en el mundo es
una discusión de geopolítica.
Estados Unidos liderado en estos momentos por Donald Trump quiere destronar
a la República Popular de China en el gran comercio internacional, pero, sobre
todo, Trump lo que quiere es que los Estados Unidos de América vuelva a estar
en el auge de su producción y de su desarrollo, incluso en el área de ciencia y
tecnología y para ello debe darle pelea a grandes empresas y bancos del
establishment de los Estados Unidos que vieron y siguen viendo con buenos ojos
invertir sus capitales en China. Primero por una cuestión de costos y, en segundo
lugar, no menor, por el sistema político que tiene China, un sistema comunista
que les permite a las grandes empresas poder desarrollarse a un nivel que con
los Estados Unidos no pueden hacerlo, básicamente porque en los Estados
Unidos y en el mundo occidental se defiende los valores de la libertad y de la
propiedad privada.
Fundamentalmente, en los últimos diez años Estados Unidos por medio de la
FED (El sistema de la Reserva Federal), emitió grandes volúmenes de dólares
para poder sostener el déficit. Con ese dinero importaban bienes y servicios que
le proveía China. Toda esa gran producción de China fue incentivada por
importantes capitales del país americano. China al mismo tiempo con el gran
flujo de dinero de su balanza comercial se convirtió en el segundo acreedor de
bonos de deuda de los Estados Unidos y además importaba petróleo de Arabia
Saudita; y Arabia Saudita a su vez importaba de China bienes y servicios. Por
su parte los Estados Unidos le proveía seguridad a Arabia Saudita y también le
compraba el petróleo que necesitaba para sostener su consumo, el más grande
a nivel mundial.
En el párrafo anterior hablamos, en síntesis, como funcionó gran parte de la
globalización, sin mencionar que Estados Unidos con la OTAN le ofrece a Europa
seguridad y por medio de sus empresas, capitales para la inversión. Con la
moneda del euro de mayor cotización que la del dólar lleva a que los Estados
Unidos sea más competitivo comercialmente y poder de esta manera exportar
bienes y servicios a los países del viejo continente. Bueno, todo esto vino a
terminar Donald Trump, no quiere más la globalización a costa de la falta de
desarrollo de los Estados Unidos, observa que a ese ritmo China tarde o
temprano dominará al mundo entero perjudicando a su país. El lema de Donald
Trump que se profundiza en las actuales elecciones es, “Estados Unidos volverá
a ser grande”. Con ese lema busca ganarle las elecciones a Biden, el
presidenciable del partido de los demócratas.
Toda esta guerra, mucho más que un tema meramente comercial, desatada por
Estados Unidos y China llevó a que la FED disminuyera sus tasas de interés al
cero por ciento para que a los capitales no les quede más que invertir y así no
poder especular, sumado a que el gobierno de Trump dispuso de impuestos para
aquellas empresas que invierten fuera de su país y aplicó beneficios para
aquellas que si invierten en los Estados Unidos.
Si sumáramos otros factores que suceden en el mundo tendríamos un análisis
más complejo y profundo, como la inmensa deuda mundial que supera los 220
billones de dólares, las guerras culturales en medio oriente, las discusiones
políticas en Europa y América Latina y el gran avance de la tecnología en
inteligencia artificial. Tendríamos como resultado a un fin de ciclo y a la espera
del inicio de uno nuevo, la disputa se encuentra en el choque de intereses, de
aquellos que quieren un mundo globalista contra los que prefieren un mundo
multipolar, más el fortalecimiento de acuerdos bilaterales entre los países.
Es precisamente, en este punto donde aparecen el oro y el bitcoin como
alternativas de resguardo de valor en momentos de crisis. El oro ha logrado un
nuevo récord superando los 2.000 dólares la onza. Mientras que por el lado del
bitcoin éste cotiza en más de 12.000 dólares por unidad, otro gran récord. Ambas
alternativas seguirán creciendo en sus cotizaciones por lo menos, hasta que
desaparezcan las incertidumbres de un mundo que se ve más alborotado por la
situación de pandemia.
En síntesis, el dólar no para de caer luego de su pico en marzo pasado y seguirá
cayendo, (muy distinto a lo que sucede en Argentina en estos momentos). La
hegemonía del dólar a nivel mundial puede llegar a su fin, un ciclo que lleva 50
años de vida luego de que el presidente Nixon dispusiera el fin del patrón oro y
el inicio del dólar como reserva mundial, sustentada en el petróleo.
El oro y el bitcoin están ganado la pelea en el mundo. Los bancos centrales
aumentan sus reservas en el bien metálico y se preparan para un nuevo ciclo
mundial que se concretizaría con el triunfo de Trump. A Trump no le interesa la
participación de los Estados Unidos en todos los temas políticos del mundo, no
le interesa la globalización, cree que todo eso le hizo mucho daño a su país y
que ese sistema a nivel mundial está agotado, coincidiendo con el discurso de
muchos líderes del mundo, incluyendo al papa, líder de la iglesia católica y de
gran influencia en el mundo y en los cambios de ciclos, recordando su historia
de más de 2.000 años de vida.
Donald Trump afirma que Estados Unidos tiene todo para ser grande, teniendo
en cuenta el desarrollo de la tecnología para la industria del esquito o energía no
convencional. Los números los acompañaban hasta antes de la pandemia,
creciendo la economía como no sucedía de hace diez años y con pleno empleo.
Trump quiere desarrollar más a su país, Trump quiere que los Estados de la
costa del Oeste se desarrollen tanto como los Estados de la costa del Este. Pero
ya tendremos otra oportunidad para profundizar este análisis, no solo está en
juego una guerra comercial, está en juego el destino de la humanidad.
Por: Facundo Camacho
Lic. en Economía
Dir. De Inv. Econ. y Social

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *