Este 20 de enero, la Iglesia Católica recuerda a San Sebastián, uno de los mártires más venerados del cristianismo, cuya figura se asocia a los valores de fuerza espiritual, fe inquebrantable y coraje. Su historia se remonta al siglo II después de Cristo, durante el Imperio Romano, cuando fue perseguido y ejecutado por mantenerse firme en sus creencias religiosas.
Con el paso del tiempo, San Sebastián se convirtió en patrono de los arqueros, los soldados y los atletas, y es invocado por los fieles como protector frente a las enfermedades, especialmente las pestes, y ante situaciones de peligro o adversidad. Su imagen, tradicionalmente representada atravesada por flechas, simboliza el sufrimiento, pero también la resistencia y la esperanza.
La devoción a San Sebastián se extiende a distintos puntos del mundo y en Argentina tiene una expresión muy particular en la localidad de Las Ovejas, en la provincia de Neuquén, donde todos los años se realiza la Fiesta de San Sebastián entre el 11 y el 20 de enero. La celebración incluye una novena previa, la velación del Santo durante la noche del 19, una multitudinaria procesión con su imagen en la mañana del día 20 y culmina con un tradicional asado popular, que reúne a vecinos y peregrinos.
Esta festividad no solo tiene un profundo sentido religioso, sino que también fortalece la identidad cultural y comunitaria, convocando a miles de fieles que llegan para agradecer, pedir protección o renovar su fe.
✍️ Redacción Diario Inclusión










