El Ateneo Grand Splendid, ubicado en la avenida Santa Fe de Buenos Aires, no solo es considerada una de las librerías más hermosas del mundo por medios como National Geographic y The Guardian, sino que también tiene una historia fascinante que se remonta a principios del siglo XX.
Todo comenzó en 1912 con Pedro García, un inmigrante español que fundó la librería y editorial El Ateneo en la calle Victoria (actual Hipólito Yrigoyen). Pronto, el negocio se especializó en libros de medicina, importando textos desde Europa y estableciendo catálogos para ventas en todo el país y en el exterior. García incluso implementó cuentas corrientes para facilitar el acceso a los libros.
El legado fue pasando de generación en generación hasta que en los años 90 Jorge Letemendia quedó a cargo. En 1998, la cadena Jenny, fundada en los 60 por Edgardo Esquidalsky, compró El Ateneo por 14 millones de dólares y la empresa entró en una nueva etapa de expansión bajo el mando de la familia Grüneisen, exdueños de la petrolera Astra.
En julio del 2000, El Ateneo abrió su sucursal más emblemática en el antiguo cine teatro Grand Splendid, un edificio con más de 100 años de historia donde alguna vez cantó Carlos Gardel. Con una inversión de tres millones de dólares, la transformación del teatro en librería no fue fácil: debieron nivelar pisos, instalar iluminación especial y adaptar el espacio a su nuevo rol cultural.
Hoy, la librería tiene 2.000 m², cuatro pisos y ofrece más de 200.000 títulos. Atrae a más de un millón de visitantes al año, convirtiéndose en un ícono turístico y cultural de la ciudad. La cadena cuenta con más de 50 locales en todo el país y, aunque no todos sus proyectos prosperaron —como la efímera cadena Dromo lanzada en 2005—, el Ateneo Grand Splendid se mantiene como un símbolo del amor argentino por los libros.
Redacción: Diario Inclusión.










