Cada vez que sonó la pelota, corrieron detrás de los cascabeles. Con el antifaz puesto avanzaron sobre la cancha ignorando el bullicio del público y escuchando las indicaciones del cuerpo técnico para que la jugada se convirtiera en un gol. Así, Las Murciélagas lograron ganar por segunda vez el mundial de fútbol organizado por la Federación Internacional de Deportes para Ciegos (IBSA).
Lograron anotar diez tantos y mantener el arco invicto en un campeonato que mostró equipos más preparados y con mayores ansias de triunfo que el disputado hace dos años en Birmingham, Inglaterra.
“Tenemos hambre de oro y vamos a seguir luchando para seguir siendo las mejores. Nosotras ya hicimos historia porque en 2023 nos convertimos en las primeras campeonas del mundo, y con este triunfo, revalidamos el título”, cuenta Florencia Massenzana, de 32 años, integrante de Las Murciélagas.
“Es una emoción enorme representar al país porque sabemos todo lo que hicimos para llegar hasta acá. Somos una selección super resciliente, porque a pesar de la suspensión del primer mundial en 2020, no dejamos de entrenar. Sabíamos que Argentina debía estar en el más alto nivel”, agrega la defensora del conjunto albiceleste.
Si bien la disciplina se desarrolla en veinte países sólo ocho participaron del Mundial que se llevó a cabo en septiembre en India. El equipo nacional debió enfrentarse en fase de grupos con Canadá, Turquía y Japón, en la semifinal con Brasil y, en la final, con Inglaterra.
“La clave del triunfo estuvo en el compromiso, la planificación y en la unidad del grupo. Cada entrenamiento y cada detalle fue pensado para llegar al máximo nivel”, asegura Gonzalo Abbas Hachaché, el Director Técnico (DT) de Las Murciélagas. “Las jugadoras creyeron en el proceso, se prepararon con profesionalismo y dejaron todo en la cancha”, agregó quien las dirige desde 2017.
Para Massenzana no dormirse en los laureles y no subestimar a los otros equipos, fue otra de las estrategias que les valió el oro. “Sabíamos que todas las selecciones iban a seguir trabajando y mejorando. Este mundial fue más duro y parejo y eso nos llena de orgullo porque contagiamos a otros países que van por el mismo camino. Nosotras somos precursoras en esta disciplina pero respetamos a cada rival. No nos importa si es un seleccionado joven o amateur”, admitió.
Inspirada en Los Murciélagos, la selección argentina de fútbol para ciegas fue pionera en el mundo. En 2017 se constituyeron como equipo nacional aunque el proyecto ya venía desarrollandóse en Córdoba desde hacía cinco años bajo la supervisión de Abbas Hachaché. Su trayectoria como arquero de este grupo masculino fue la garantía para armar el seleccionado femenino.
El ex jugador de River recuerda que cuando aceptó el desafío no había antecedentes de otras experiencias para tomar de referencia. Empezó a investigar y a motivar a otras jóvenes y a otros profesionales para que lo acompañaran en este desarrollo deportivo. “Hoy las Murciélagas son un referente mundial. Los demás países nos miran con respeto no sólo por los resultados sino por la forma en la que jugamos, por la organización y por la seriedad con la que trabajamos. Fue un proceso lento pero nos llena de orgullo. Crecieron y maduraron con una identidad muy marcada”, sostiene el DT.
Algunas de las anécdotas que surgieron del mundial IBSA 2025, que se llevó a cabo a comienzos de octubre- dan muestra de la personalidad del equipo. En el estadio de Kochi, sabían que las argentinas estaban llegando por las canciones que se escuchaban. “Hasta los conductores de la camioneta que nos trasladaba, nos compartían su bluetooh para que sonara La cumbia de los trapos y otros temas de hinchada. La música y las ganas de divertirnos la llevamos en nuestro ADN. Los indios estaban felices con nosotras”, cuenta Gracia Sosa, la capitana, la máxima goleadora del campeonato y dos veces reconocida como la mejor jugadora del mundo.
“Somos cabuleras. Antes de cada partido nos reuníamos en la habitación del cuerpo técnico, mate de por medio, analizábamos como íbamos jugar ante cada equipo, todas sentadas en los mismos lugares y para finalizar gritábamos el 1, 2, 3 como arenga. Necesitábamos ese momento, especialmente cuando nos íbamos acercando a la final”, describió, por su parte, Massenzana.
En fase de grupos, contra Canadá las argentinas se impusieron 5-0, mientras que ante Turquía y Japón ganaron por 1-0. En semifinales, derrotaron a Brasil también por 1-0 y, en la final, se impusieron frente a Inglaterra por 2-0.
Enfrentarse en la final con Inglaterra fue su mayor desafío: “Revivimos el mundial de Birmingham, cuando después de ganarle al conjunto japonés, cantábamos a los gritos la estrofa de ”Muchachos» cuando habla de la Guerra de Malvinas. Pero ahora nos tocaba en India contra las inglesas, entonces dijimos: vamos Diego (Maradona) ayúdanos y volvé a emocionarnos y asi fué. Yohana Aguilar marcó el primer gol y Gracia Sosa, el segundo”, recuerda Massenzana.
“A mi me dicen que hago pases copiados de otros futbolistas, y la verdad hasta yo me sorprendo porque me salen en el momento. Siempre estuve rodeada de fútbol, oyendo partidos, jugando con una pelota envuelta en una bolsa junto a mis hermanos o escuchando cómo entrenaban Los Murciélagos en el CeNARD”, señala la capitana, quien admite dormir con las dos medallas obtenidas.
El seleccionado está conformado por futbolistas de Córdoba, Buenos Aires, Mendoza, La Pampa y Entre Ríos. Las concentraciones se hacen en el Club Municipalidad de Córdoba o en el Centro Nacional de Alto Rendimiento (CeNAR), en la ciudad Autónoma de Buenos Aires. Además del DT, Santiago Jugó, Julieta Martín y Sofía Sosa conforman el equipo de trabajo. El plantel cuenta con Luz Morales como psicóloga pero necesitan sumarle kinesiología y nutrición para armar una red interdisciplinaria.
Massenzana, además de entrenar de lunes a viernes, es psicoanalista y mamá de Sabrina, su bebé de cinco meses. “Este es mi trabajo y si bien la beca no alcanza para vivir, es un incentivo y un reconocimiento. Lo hago con seriedad, responsabilidad y pasión.” Son veinticinco jugadoras aunque sólo las titulares cobran el subsidio que otorga la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación.
En este sentido, la Federación Argentina de deportes para Ciegos (FADeC) colabora para conseguir el apoyo económico del sector privado, que les aportan fondos para la indumentaria deportiva, suplementos nutricionales y hasta artiìculos de merchandancing.
El próximo paso para Las Murciélagas será su primera Copa América. Está prevista para el año próximo aunque aún no se definió si será en Argentina o Brasil. Mientras tanto, el cuerpo técnico de Las Murciélagas quiere poner énfasis en el desarrollo con las juveniles para que el proyecto de Las Murciélgas logre perdurar en el tiempo.










