El mayor batacazo de la historia de la FA Cup, el torneo de fútbol más antiguo del mundo, tiene nombre propio: el Macclesfield FC, un pequeño club inglés que compite en la sexta división de su país, lo firmó el sábado cuando eliminó del certamen al que era el actual campeón, el Crystal Palace, que se fue sonrojado tras caer por 2-1 en su debut ante el equipo del condado de Cheshire. Una historia de salvaciones y protagonistas que se cruzan, que vale la pena conocer.
Un batacazo centenario
Mientras que el Crystal Palace se estrenaba en la defensa de su título en esta tercera ronda, el Macclesfield llegó allí gracias a cinco victorias por las fases previas. Tras vencer al Atherton LR, al Nantwich Town, al Stamford AFC, al AFC Totton y al Slough Town se había ganado su lugar en esta ronda. Sus fanáticos llenaron el estadio Moss Rose, con capacidad para algo más de seis mil personas. Habían pasado más de dos décadas desde la última vez que un “non-League team” -como llaman en Inglaterra a los equipos que militan entre la quinta y la décima división de su sistema de fútbol- se había enfrentado al campeón del torneo. El mediocampista Paul Dawson y el atacante Isaac Buckley-Ricketts marcaron en la red, sus compañeros lucharon y brillaron, el equipo “pequeño” se devoró al “gigante”. Y el Macclesfield hizo historia: hubo que rastrear más de un siglo atrás en el tiempo para encontrar la última victoria de un “non-League team” sobre el campeón defensor de la FA Cup. Fue en la temporada 1908/09 y el verdugo aquella vez, increíblemente, había sido el propio Palace; el equipo londinense fue el “matagigantes” de aquella edición, cuando eliminó al Wolverhampton Wanderers.
La historia del Macclesfield es prácticamente tan antigua como la de su víctima de este sábado y de varios grandes del fútbol inglés: el club del condado de Cheshire se fundó en 1874. Es el primer dato para entender la emoción que vivió la comunidad de Macclesfield, la ciudad que se entrelazó con su historia, dándole sus hinchas, su nombre y su apodo; el alias “hombres de seda”, como se le dice al club, tiene su origen en este rincón geográfico, que supo ser un importante centro de fabricación de este tejido desde mediados del siglo XVIII.
Una segunda cifra permite dimensionar la emoción de sus fanáticos: 117. Es, curiosamente a la vez, la brecha de posiciones que hay entre el Macclesfield y el Palace (ambos llegaron a su encuentro posicionados 14° en sus ligas; uno en la National North League y el otro en la Premier) y el número de años que pasaron desde aquella última vez que un campeón fue eliminado por un equipo de quinta o menor división. Paula Parks, apasionada hincha del club inglés, vivió la histórica jornada desde las tribunas junto a su marido Colin y sus hijos Mason y Dylan y, en diálogo con el New York Times, reflejó la emoción colectiva: “Es algo indescriptible, algo que ni siquiera esperábamos. Es absolutamente fantástico. He sentido mariposas en el estómago, he llorado. Sentí que estábamos en la cima, en lugar de ser los menos favorecidos”. Consultada por el lugar que este día ocupa desde ahora en su vida, se rió y explicó: “Ni siquiera el nacimiento de mis hijos ni mi boda, que tanto esperé, se acercan. Esto tiene que ser lo mejor de todo, sin dudas”.
El Ave Fénix de Cheshire
A excepción de sus nativos, que han de conocer en profundidad su historia y sus imaginarios, quizás el animal que más se relacione con Cheshire es el gato. Aquel felino de famosa sonrisa, de inolvidable pasaje por la gran obra de Lewis Carroll, Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, es en realidad un personaje propio de la cultura popular de ese condado inglés, relevante al punto de contemplar diversas teorías en pugna por explicar su origen. Así y todo, si hacemos foco en Macclesfield, al interior de Cheshire, la criatura icónica parece ser otra: el ave fénix.
La historia deportiva de “los hombres de seda” se enlaza con la de ese ser mítico que murió y luego se levantó desde sus propias cenizas para volver a brillar, quizás todavía con más esplendor. Y es que si bien su camino futbolístico siempre fue semiprofesional, el Macclesfield llegó a la temporada 2020 -entonces militaba en la cuarta división- en un catastrófico estado. Con la quita de 17 puntos por infracciones reglamentarias, huelgas de sus futbolistas y una deuda de 500 mil libras, el pequeño club fue liquidado en octubre por la justicia inglesa y sus activos puestos en venta en una plataforma inmobiliaria. El corazón de sus hinchas se resquebrajaba mientras seguían culpando al empresario iraquí Amar Alkadhi, dueño del club desde 2003. Solo les quedaba esperar que algún alma con cierta actitud de inconsciencia -y, además, los medios para comprar un club de fútbol- quisiera adquirir la devastada institución y se propusiera sacarla a flote.
Ese estado de inconsciencia era el que estaba atravesando justamente Robert Smethurst, quien menos de un mes después de la liquidación del tribunal estaba navegando en internet en plena borrachera. El empresario local, quien en aquel momento estaba en los bajos fondos de su propia biografía y no lograba despegar, ni siquiera recuerda haber comprado el Macclesfield. Pero lo hizo. Y en un gesto mágico de esos que tiene la vida, aquel acto los salvó a los dos: hacerse cargo de la institución y de la ilusión de su comunidad le permitió a Smethurst salir de aquel pozo personal y luchar con su adicción al alcohol -lleva cinco años sobrio-, a la vez que rescató al club de un final triste y desolador. “Compré el club después de tres días de salir de fiesta -recordó en un documental de la BBC-. Probablemente no me daba cuenta de que estaba en un lugar realmente malo de mi vida. Estaba muy perdido y estuve muy cerca de perder mi vida también por la adicción. Fue muy doloroso. Y el club fue algo increíble para mí, para reconstruir mi vida desde donde estaba”.
Con su tocayo, amigo y exfutbolista galés Robbie Savage como mano derecha, Smethurst invirtió en grande y lideró la reconstrucción del Macclesfield en tiempo récord: en solo nueve meses, alzó al club desde esas ruinas y lo llevó a otra vez a las competencias oficiales. Aunque debió iniciar desde la novena división en 2021, la flamante estabilidad lo condujo a conquistar tres ascensos en cuatro años que lo tienen ahora como parte de los 24 equipos de la sexta división del fútbol inglés. La festejada victoria sobre el Crystal Palace llegó para coronar esta nueva era. Los días del Macclesfield, ahora conocido en todo el mundo, puede sin embargo que no cambien demasiado: su defensor central Sam Heathcote -docente de Educación Física de lunes a viernes- seguirá dando sus clases en una escuela primaria aledaña; su capitán Paul Dawson -que trabaja en el negocio de velas de un amigo suyo- seguirá quitando nieve de la cancha un día antes de los partidos para que el terreno esté listo para jugar; y así, cada quien, con su propia biografía habitada por el deporte semiprofesional. Quizás no cambie en lo minúsculo, la postal cotidiana, pero su hazaña futbolera colectiva subrayó la biografía del Macclesfield con un batacazo histórico y -lo que es más importante- con un momento de emoción inolvidable para sus hinchas. Ahora llegará el Brentford, por la cuarta ronda de la FA Cup, el fin de semana del 14 de febrero. Y nadie en Macclesfield quiere dejar de soñar.










