La economía argentina atraviesa una semana de definiciones, con el Gobierno de Javier Milei intentando contener la presión cambiaria y ordenar la liquidez del mercado. Analistas consultados por agencias internacionales señalan que las medidas recientes —como el aumento del encaje bancario y la suba de tasas— buscan reforzar la estabilidad, pero podrían encarecer el financiamiento privado.
Desde Wise Capital explican que el ajuste en los encajes apunta a desalentar fuentes de liquidez volátil, como los fondos money market, y homogeneizar exigencias entre depositantes. El Banco Central, por su parte, intenta limitar los riesgos de movimientos especulativos que afecten la estabilidad del sistema.
Invecq advierte que las tasas en pesos son paradójicamente más altas que hace un mes, a pesar de la baja en la inflación. Esto genera preocupación por el impacto en la actividad económica, mientras el BCRA evalúa una posible reducción gradual de los rendimientos.
Moody’s Ratings considera que la recuperación económica y el respaldo popular a las políticas de ajuste podrían fortalecer el mandato político del Gobierno, permitiéndole acelerar reformas estructurales. Sin embargo, economistas como Gustavo Ber alertan que el clima electoral podría abrir períodos de mayor volatilidad.
La Fundación Mediterránea plantea un dilema histórico: cada vez que se logró bajar la inflación, fue a costa de perder competitividad. El desafío actual es estabilizar sin sacrificar capacidad exportadora ni crecimiento, lo que exige coordinación entre Nación, provincias y municipios.
El mercado también observa con atención el comportamiento del dólar y las reservas del BCRA. El aumento en posiciones abiertas en futuros sugiere que el Gobierno prioriza evitar sobresaltos nominales, mientras los inversores buscan refugio en activos en dólares ante la aversión global al riesgo.
Redacción Diario Inclusión