En medio de las expectativas por una posible salida del cepo y la redefinición del régimen de bandas cambiarias, el exministro de Economía Hernán Lacunza proyecta un escenario de transición ordenada. Según su último informe para la consultora Empiria, el salto del dólar sería “acotado, no explosivo”, y no implicaría una disrupción económica como en otras devaluaciones abruptas.
El documento, titulado “La carrera nominal: tipo de cambio, tasa de interés e inflación”, sostiene que si se libera el cepo para los flujos empresariales y se eliminan las bandas, se invertirá el orden de las variables nominales. Esto implicaría un tipo de cambio más competitivo, una inflación contenida y una tasa de interés en retroceso.
Lacunza estima que el traslado a precios sería limitado, entre 30% y 40%, similar al ajuste observado entre julio y septiembre. En ese período, la depreciación fue del 20% y la inflación trimestral apenas alcanzó el 6%. Además, anticipa que la tasa de interés, que llegó al 135% TNA, colapsaría a niveles reales positivos pero bajos, favoreciendo el ahorro y el crédito.
En paralelo, el economista Nouriel Roubini —conocido como “doctor catástrofe” por anticipar la crisis de 2008— sorprendió con una visión optimista sobre Argentina. En su blog personal, afirmó que el país “está en camino al éxito económico”, lo que generó entusiasmo oficial, incluido un posteo de Luis Caputo recomendando su lectura.
Roubini advierte que ni la libre flotación total ni la dolarización son opciones viables. La primera podría generar una volatilidad excesiva, y la segunda es inviable por falta de reservas. En cambio, propone un régimen de bandas amplias con anclaje monetario, que permita competitividad cambiaria y equilibrio externo.
Ambos economistas coinciden en que el cambio de régimen debe ser gradual, con señales claras para atraer inversión y evitar sobresaltos. Mientras Lacunza pone el foco en la secuencia de variables nominales, Roubini enfatiza la necesidad de evitar extremos y construir credibilidad.
En este nuevo tablero, el Gobierno enfrenta el desafío de combinar pragmatismo técnico con audacia política. La salida del cepo y la redefinición del tipo de cambio podrían marcar el inicio de una etapa menos volátil, pero aún cargada de tensiones estructurales.
✍️ Redacción Diario Inclusión










