El mercado financiero volvió a mostrar su desconfianza hacia la política económica del gobierno y castigó al ministro Luis “Toto” Caputo en la última renovación de deuda en pesos. Para lograr el roll over de casi 10 billones de pesos que vencían este miércoles, el funcionario debió aceptar tasas cercanas al 50% anual, un nivel que duplica la inflación proyectada por el Ejecutivo.
La decisión de convalidar semejante rendimiento busca evitar que los pesos liberados se dirijan al dólar, en un contexto donde el pass through cambiario ya empieza a reflejarse en los precios. Sin embargo, la medida no es inocua: encarece el crédito y esteriliza una de las pocas herramientas que tiene el modelo libertario para impulsar la economía real.
Horas antes de la licitación, Morgan Stanley había advertido que el gobierno de Javier Milei enfrenta un déficit de USD 5.000 millones para cubrir vencimientos de este año. El mercado respondió con dureza: las tasas exigidas quintuplican la inflación prevista en el Presupuesto 2026, dejando en evidencia la fragilidad del programa económico.
Analistas consultados señalaron que “el costo de capital se lleva puesto al programa monetario y al pseudoproceso de desinflación”. Para los operadores, la licitación fue otra prueba de que el relato del “superávit fiscal” no alcanza para convencer a los inversores, que continúan exigiendo un premio sideral para asumir riesgo argentino.
En paralelo, estimaciones privadas calculan que el tipo de cambio nominal que cerraría la Balanza de Pagos sin drenaje de reservas se ubica en torno a los $2.150. La exigencia del FMI de acumular reservas coloca a Caputo en una encrucijada: sin poder usar pesos para frenar al dólar, la inflación se dispara y compromete la estabilidad del programa oficial.
✍️ Redacción Diario Inclusión










