La victoria de Javier Milei en las elecciones legislativas fue interpretada por economistas como una validación del rumbo económico: equilibrio fiscal, baja de la inflación y continuidad institucional. Sin embargo, advierten que el modelo enfrenta dos variables golpeadas: el consumo y el empleo formal, que podrían mostrar retrocesos en 2026.
Durante el encuentro “Economía poselecciones” organizado por la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Camilo Tiscornia (C&T Asociados) y Federico Moll (EcoLatina) coincidieron en que el ajuste fiscal iniciado en 2023 marcó un punto de inflexión. Tiscornia destacó que por primera vez en quince años se enfrentó la inflación desde su raíz estructural: la emisión monetaria.
El economista remarcó que Milei no heredó el equilibrio fiscal, sino que lo construyó, y ahora busca institucionalizarlo a través del Pacto de Mayo. Esto, dijo, le da previsibilidad a la política económica. Además, rechazó la idea de “restricción externa” y proyectó un saldo comercial de hasta USD 9.000 millones para este año.
Por su parte, Moll explicó que el voto favorable al Gobierno responde al cambio de incentivos en los hogares. La baja de la inflación modificó los precios relativos y abarató bienes como tecnología y alimentos. “La velocidad con la que Milei sacó gente de la pobreza es más alta que la de Kirchner, aunque no por salarios, sino por precios”, afirmó.
El economista también destacó el crecimiento del crédito y el ahorro, pero advirtió que el consumo se estabilizará o caerá levemente en 2026. Los sectores vinculados a bienes durables podrían resistir mejor, mientras que los de consumo masivo enfrentarán mayores dificultades, sobre todo si avanza una reforma impositiva que afecte los ingresos.
El Talón de Aquiles del modelo es el empleo. Moll reconoció que hay destrucción de puestos de calidad y crecimiento del trabajo informal. “El Gobierno subordinó todo al control de la inflación, incluso los salarios. Eligió ganar la inflación, y el resultado electoral le dio la razón”, sostuvo.
Finalmente, el economista comparó el proceso argentino con el plan de estabilización de Israel en 1984. La baja de la inflación empodera a los consumidores, pero obliga a las empresas a ser más eficientes. “La depuración empresarial será inevitable. La productividad será clave para sobrevivir”, concluyó.
✍️ Redacción Diario Inclusión










