La balanza comercial argentina registró en octubre su vigésimo tercer mes consecutivo con superávit, pero con el resultado más bajo desde mayo: u$s800 millones. El dato, informado por el INDEC, representa una caída interanual del 12,2% y una baja del 14,6% respecto a septiembre.
Este saldo se explicó por un crecimiento interanual del 13,1% en las exportaciones, que alcanzaron los u$s7.954 millones, y un incremento aún mayor en las importaciones, que subieron 16,9% hasta los u$s7.154 millones. En ambos casos, el aumento respondió principalmente a mayores cantidades comercializadas, ya que los precios promedio descendieron levemente.
Sin embargo, al observar los datos desestacionalizados, se advierte una leve contracción: las exportaciones cayeron 1,7% respecto a septiembre y las importaciones bajaron 2,3%. Esto sugiere una moderación en el dinamismo del comercio exterior, en un contexto de mayor apertura económica y presión sobre el tipo de cambio.
Por rubros, las manufacturas de origen agropecuario lideraron las exportaciones con u$s2.783 millones (35% del total), aunque con una caída interanual del 3,5%. En contraste, los productos primarios crecieron 63,8% y alcanzaron los u$s1.906 millones, impulsados por una mejora en la oferta agrícola. Las manufacturas industriales también subieron, aunque apenas un 1,1%.
En el frente importador, los bienes intermedios encabezaron las compras con u$s2.372 millones (33,2% del total), seguidos por bienes de capital y sus piezas. Llamó la atención el salto del 236,6% en el rubro “resto de importaciones” y el aumento del 48,8% en bienes de consumo, lo que podría reflejar una mayor liberalización del mercado interno.
El índice de términos del intercambio mejoró 1,7%, lo que indica que los precios relativos del comercio exterior fueron más favorables para el país. No obstante, el mayor crecimiento de las importaciones en volumen respecto a las exportaciones explica la reducción del superávit neto.
Con este resultado, el Gobierno mantiene una racha positiva en la balanza comercial, aunque con señales de alerta por el repunte de las importaciones. El desafío será sostener el equilibrio externo sin comprometer la recuperación del mercado interno ni la estabilidad cambiaria.
✍️ Redacción Diario Inclusión.










