La inflación acumulada desde el inicio del gobierno de Javier Milei se ubica en 270% con el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC), diez puntos por encima del cálculo anterior. El cambio metodológico del INDEC, que comenzará a regir en enero de 2026, responde a la actualización de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, que redefine los ponderadores de bienes y servicios en la canasta oficial.
Según estimaciones privadas, con los patrones de consumo de la ENGHo 2004/2005 la inflación cerraría en 259%, mientras que con la nueva estructura se eleva a 269%. La diferencia radica en el mayor peso asignado a los servicios públicos y privados, rubro que más aumentó en los últimos años.
El INDEC informó que entre enero y noviembre de 2025 los precios subieron 27,9%, y diciembre cerraría con una variación cercana al 2,5%, lo que daría una inflación anual de 31%. Con los nuevos ponderadores, el índice se ubicaría en torno al 32%, aún por debajo del mínimo registrado en la pandemia de 2020 (36,1%).
Los servicios impulsaron la suba general: vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles aumentaron un 37% hasta noviembre, muy por encima del promedio. En consecuencia, la ponderación de estos rubros en el IPC pasará del 9,44% al 14,5%, reflejando mejor el impacto en los presupuestos familiares.
El nuevo esquema también reduce el peso de alimentos y bebidas no alcohólicas, que bajan de 26,96% a 22,7%, mientras que comunicación sube de 2,83% a 5,2% y transporte de 11% a 14,3%. En contraste, salud tendrá menor incidencia, pasando de 8,03% a 6,4%.
La actualización del IPC implica además un salto en la cobertura estadística: se relevarán 500.000 precios frente a los 320.000 actuales, y los informantes pasarán de 16.700 a 24.000. El INDEC también migrará los relevamientos del formato papel al digital, buscando reducir errores y mejorar la precisión.
Analistas advierten que la nueva ponderación, sumada a la reducción de subsidios prevista para 2026 y la indexación de las bandas cambiarias, podría acelerar el índice en los próximos meses. El programa económico del gobierno prioriza la acumulación de reservas internacionales, como exige el FMI, por encima del control de la inflación.
En definitiva, la Argentina inicia 2026 con un nuevo IPC que refleja cambios en los hábitos de consumo, pero también con una inflación acumulada que supera los 270%, dejando en evidencia que la narrativa oficial de estabilidad convive con una realidad de precios aún elevados.
✍️Redacción Diario Inclusión.










