El nuevo índice de precios al consumidor, basado en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018, permitiría una medición más precisa del impacto inflacionario en los hogares argentinos. Sin embargo, su implementación fue postergada reiteradamente por el organismo que dirige Marco Lavagna.
La reforma implicaría un cambio sustancial en la ponderación de rubros clave: vivienda y servicios pasarían de representar el 9,44% al 14,5% del índice; transporte subiría del 11% al 14,3%; y comunicaciones del 2,83% al 5,2%. En contraste, alimentos y bebidas no alcohólicas bajarían del 26,96% al 22,7%, y salud del 8,03% al 6,4%.
Según estimaciones técnicas, el nuevo IPC podría elevar la inflación mensual en aproximadamente un punto porcentual, lo que explicaría la cautela oficial. El Gobierno prefiere evitar ese impacto en plena campaña, y evalúa postergar la publicación hasta enero de 2026 para preservar la comparabilidad interanual.
La salida de Analía Calero, directora de Estadísticas y Precios, fue interpretada como una maniobra para frenar la difusión del nuevo índice. Calero tenía el algoritmo listo desde principios de octubre, con el aval del FMI, pero fue desplazada por “cuestiones operativas”.
No es la primera vez que el INDEC enfrenta tensiones políticas. El caso de Graciela Bevacqua en 2007, y su posterior reincorporación y nueva salida en 2016, revelan una historia de presiones sobre el organismo estadístico. Hoy, el prestigio del INDEC depende de técnicos que resisten la manipulación.
Lavagna reconoció públicamente que el índice está terminado y testeado, pero justificó la demora por “sensibilidad política”. Aseguró que se busca el momento adecuado para su publicación, aunque admitió que “si todo sale bien, será después de las elecciones”.
La transparencia estadística vuelve a estar en discusión. Mientras los precios siguen subiendo, los argentinos esperan un índice que refleje con mayor fidelidad su realidad cotidiana. La postergación del nuevo IPC no es solo una decisión técnica: es una jugada política que posterga la verdad.
Redacción Diario Inclusión










