Desde el sábado 26 de julio y hasta el 4 de agosto, la empresa paralizó áreas clave como la acería, el tren laminador Nº1 y la planta de Reducción Directa. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) denunció que la producción cayó de 1.200.000 toneladas en 2023 a 600.000 en 2024, y que la situación se agrava en 2025. El secretario general de la seccional, Pablo González, calificó el panorama como “crítico”.
La empresa ya había implementado suspensiones rotativas, recortes salariales del 25% y un programa de retiros voluntarios. Actualmente, la dotación pasó de 1.230 empleados propios a 930, sin contar la pérdida de contratistas. El impacto se extiende a cooperativas, comercios y talleres de la zona, generando un efecto dominó en la economía local.
La caída de la construcción (-19,5%) y de la industria (-12,4%) son los principales factores detrás del desplome de la demanda de acero. Además, el mercado argentino se encuentra inundado de productos importados a bajo costo, lo que pone en jaque a la producción nacional. “El país es caro en dólares, y eso nos deja fuera de competencia”, advirtió el economista Sergio Arelovich.
Desde la UOM alertan que, si no hay una reactivación de la obra pública o medidas de protección comercial, podrían producirse despidos masivos. “La empresa ya nos planteó que evalúa desvinculaciones si las ventas siguen cayendo”, señaló González. La varilla de hierro, principal producto de Acindar, se ve afectada por la falta de inversión en infraestructura.
La planta de Villa Constitución representa el corazón productivo de Acindar, que también opera en Rosario, San Nicolás, La Tablada y Villa Mercedes. Sin embargo, el grupo evalúa abastecer el mercado argentino desde otras plantas del consorcio internacional, como ya ocurrió con Dow Chemical en 2024.
El gobierno provincial demanda acero para obras como el puente Santa Fe-Santo Tomé, pero los volúmenes no alcanzan para sostener la actividad. Mientras tanto, sectores como maquinaria agrícola y línea blanca muestran una demanda moderada, pero insuficiente para compensar la caída general.
La crisis de Acindar expone las tensiones entre apertura comercial, recesión interna y el rol de las multinacionales en el entramado industrial argentino. La siderurgia, históricamente estratégica, enfrenta una tormenta perfecta que amenaza con desindustrializar regiones enteras.
Redacción Diario Inclusión










