La compañía Textilana, propietaria de la marca, confirmó que la decisión responde al exceso de stock acumulado durante el invierno y a una baja de ventas estimada entre el 15% y el 20%. La fábrica, fundada en los años 70 y con sede en Mar del Plata, opera como una pyme integrada que controla todo el proceso de producción, desde el hilado hasta la confección de sweaters.
Los productos de Mauro Sergio, que se comercializan entre $16.000 y $30.000, apuntan al segmento más golpeado por la crisis: la base de la pirámide de consumo. Desde la empresa aseguran que sus precios son competitivos gracias a la producción completa, y que incluso trabajan con fibra natural, a diferencia de la mayoría de los productos importados.
El malestar en el sector se profundizó tras la decisión del Gobierno de reducir los aranceles de importación en un 15%. Empresarios textiles acusan al ministro Luis Caputo de favorecer a las fábricas extranjeras en detrimento de la industria nacional. “Nos sentimos defraudados”, expresó el titular de la Cámara Textil de Mar del Plata, Guillermo Fasano.
Según datos de la Fundación ProTejer, el 72% de las empresas textiles tomó medidas que afectaron el empleo desde fines de 2023. Además, el 70% del consumo interno de indumentaria ya se compone de prendas importadas, y el gasto en ropa del exterior creció un 136% en lo que va del año.
La Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) advirtió que la situación podría generar un daño estructural en el entramado productivo. “Los precios internos no van a bajar, y si lo hacen, será una victoria pírrica que pondrá en riesgo la continuidad de ideas nuevas que el país necesita”, señalaron en un comunicado.
En Mar del Plata, considerada la capital nacional del pulóver, la crisis golpea con fuerza. Pequeños emprendedores y comercios apelan a promociones agresivas y cuotas para sostener la actividad, mientras que en los shoppings se observan liquidaciones de hasta el 60%.
La reestructuración de Mauro Sergio es una señal de alarma para toda la industria textil argentina, que enfrenta una tormenta perfecta: caída del poder adquisitivo, competencia externa y políticas que, según sus actores, desincentivan la producción local.
Redacción Diario Inclusión










