Bancos comienzan a resignarse y avalarían “renta financiera”

Los bancos, lentamente, parecen ir convenciéndose que aceptar la creación y aplicación de un nuevo impuesto a la renta financiera es inevitable. Y que, de alguna manera, el proyecto tal cual fue redactado por el gobierno de Mauricio Macri, no es la peor opción.

En definitiva, creen ya que en las entidades financieras, por dos años (eventualmente seis), la tasa máxima de 5% para los depósitos a renta fija en pesos, se puede absorber sin que se generen serias distorsiones ante el público. Sin embargo, advierten, el ministerio de Finanzas de Luis Caputo deberá resolver el nudo que se generará en el mercado de títulos públicos, mientras que el Banco Central deberá aumentar la tasa de interés.

Las tres cámaras que representan a los bancos esperan para las próximas horas la invitación del gobierno para discutir los cambios. Así como ayer los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, Trabajo, Jorge Triaca y Producción, Francisco Cabrera, visitaron la UIA; las entidades financieras aguardan la llamada oficial para un primer encuentro. Criticarán la aplicación del impuesto, y plantearán las dudas. Sin embargo ya hubo contactos entre importantes banqueros y funcionarios del gobierno de Macri, para sondear la situación; y, a regañadientes, la reforma empieza a ser aceptada. Los argumentos oficiales fueron lo suficientemente sólidos para el aval. El Ejecutivo habla de la necesidad de avanzar sobre el déficit fiscal como mecanismo único para poder reducir las tasas de Lebac; y, que siempre es mejor que un gobierno pro mercado sea el que avance y reglamente Renta Financiera. Se les aseguró a los banqueros, en las primeras conversaciones informales, que la primera intención fue no aplicar el tributo, pero que al saber que la imprescindible reforma financiera debía pasar por el Congreso, sí o sí debía incluirse renta financiera. Y que si se hubiera aplicado el proyecto que el massismo tiene el carpeta, todo hubiera sido peor.

Dentro del proyecto de reforma tributaria que elaboró el Gobierno, se dispone gravar la mayor parte de las rentas financieras actualmente exentas, con tasas del 15% para las colocaciones en UVA/CER/moneda extranjera y 5% para las colocaciones en pesos, con un mínimo no imponible (aún desconocido) para preservar a los pequeños ahorristas. Las tasas que impulsa el proyecto que el Frente Renovador tiene en carpeta para presentar en el Congreso, eran, en teoría, más altas (para algunas operaciones superaban el 20%) ; y alcanzarían a todas las operaciones del mercado de capitales, incluyendo las operaciones con acciones en la Bolsa de Comercio, ahora exentas.

Según los cálculos que hacen los bancos, si la tasa para las colocaciones en pesos se mantuvieran en el 5%, la situación sería manejable. Se espera algún tipo de guiño desde el oficialismo para que el nivel se sostenga. Se reconoce sin embargo que la creación misma del impuesto le abre al mercado la puerta de la aplicación de un tributo nuevo; el que, como cualquier otro, se sabe cómo y con qué tasa comienza pero nunca como termina.

Los banqueros también advierten sobre la necesidad del BCRA de subir las tasas de las Lebac. Según el último informe de Puente, gravar la renta financiera, en el marco de la reforma tributaria, representará “un escollo” para la política monetaria del Banco Central, porque lo obligará a subir las tasas de interés del sistema financiero. “El anuncio representa un nuevo escollo para la política monetaria del BCRA”, afirmó el informe, y precisó que “a los precios de mercado actuales, el retorno luego del impuesto del 5% para una Lebac a 35 días caería a 26,1%, un nivel similar al de la semana pasada, previo a la suba de tasa” aseguró el banco.

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