El mercado laboral argentino atraviesa un retroceso alarmante. Según un relevamiento del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL–IIEP UBA), en agosto se destruyeron 13.100 empleos formales, de los cuales 10.600 correspondieron al sector privado. La cifra es seis veces superior a la pérdida registrada en el empleo público, que recortó 1.700 puestos, mientras que en casas particulares se eliminaron otros 800.
La contracción del empleo asalariado formal se sostiene desde mayo, tras un período de estancamiento entre fines de 2024 y comienzos de 2025. En términos interanuales, la caída alcanza los 33.000 empleos (-0,3%), y desde noviembre de 2023 se acumula un retroceso de 224.000 puestos, un nivel comparable al de agosto de 2018.
El sector privado registrado, con 6,23 millones de empleos, volvió a caer y se ubica lejos del pico alcanzado en agosto de 2023. Desde noviembre de 2023 a agosto de 2025 se perdieron 139.000 empleos (-2,2%), mientras que en el sector público la baja fue de 61.000 (-1,7%). Esto contradice el discurso oficial que apuntaba a un ajuste centrado en el empleo estatal.
Las caídas más significativas se dieron en intermediación financiera (-0,7%), minería (-0,6%) y construcción (-0,5% mensual). En contraste, sectores como agro y pesca, suministro de electricidad, gas y agua, y hoteles y restaurantes mostraron leves variaciones positivas (+0,2%). Industria y servicios inmobiliarios lideraron la pérdida de puestos en términos absolutos.
El impacto territorial también es desigual: 16 provincias registraron caídas en el empleo privado, con Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires explicando el 84% de la baja total del mes.
Las trabajadoras de casas particulares sufren la mayor pérdida en el largo plazo. Desde 2019, el sector eliminó 61.000 puestos (-12,2%), retrocediendo a niveles similares a los de 2013. La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) muestra que en septiembre la tasa de salida volvió a superar a la de entrada (2,1% vs 2,0%), con las renuncias como principal causa de bajas, aunque crecen las finalizaciones de contrato y períodos de prueba.
El deterioro del empleo privado refleja un escenario de ajuste generalizado y pérdida de poder adquisitivo, que compromete la recuperación económica y tensiona aún más el mercado laboral argentino.
✍️ Redacción Diario Inclusión










