El Gobierno pretende frenar la compra de dólares hasta noviembre.

Tras una perdida de US$100 millones diarios del Banco Central para frenar al dólar, desde algunos sectores del gobierno se pide una suba de las tasas de interés.

Sostener las reservas del Banco Central mientras se aguarda que la reactivación vaya consolidándose será las estrategia económica oficial de cara a las legislativas de noviembre, en medio de un debate creciente sobre qué hacer con las tasas de interés.

El Banco Central perdió US$100 millones diarios en reservas en las últimas dos semanas para mantener en caja la cotización del dólar.

Economistas coinciden en que sostener semejante salida de divisas es inviable en el mediano plazo.

Ese desgaste provoca tensiones en la alianza gobernante, desde donde comienzan a pedirle al Banco Central una suba de tasas de interés, que por ahora es resistida.

La autoridad monetaria está pagando ya unos $100.000 millones mensuales de intereses por la enorme emisión de títulos (Leliq y pases) que supera los 4 billones de pesos, más del doble que había dejado Mauricio Macri.

En el Gobierno coinciden en la necesidad de llegar a un acuerdo con el FMI para refinanciar los vencimientos de los próximos dos años, que son impagables.

El kirchnerismo pretende que el Congreso avale las negociaciones con el organismo, que según el presidente Alberto Fernández están “más cerca” de llegar a un acuerdo.

Este mes la Argentina tiene un vencimiento por cerca de 1.900 millones de dólares.

Los pagará con los derechos especiales de giro aportados por el FMI como parte del desembolso de ayuda a distintos países por la pandemia.

En diciembre está agendado otro vencimiento similar, que se abonará con la misma herramienta.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, debate con el ala dura del kirchnerismo por el plazo de la negociación, y explica que lograr más de 10 años de financiamiento es contrario al estatuto del organismo.

La vicepresidenta Cristina Kirchner considera que la Argentina debe seguir buscando un acuerdo a más largo plazo, e incluso habla de 20 años.

El problema es que en marzo del 2022 vencerán 4.800 millones de dólares y no hay reservas para pagar semejante cifra.

Así, las únicas posibilidades en agenda son llegar a un acuerdo o caer en una default de consecuencias imprevisibles para los próximos dos años de mandato.

Economistas observan dos grandes escenarios para después de las elecciones primarias. Una opción es que la alianza gobernante considere que la probabilidad de sostener el poder después de 2023 pierda chances y se incline por profundizar el modelo de mayor gasto fiscal -y en consecuencia déficit-, más emisión y controles al dólar.

Esta opción espanta a los mercados, porque consideran que enterraría cualquier posibilidad de que la Argentina recupere una posición de normalidad en el concierto internacional. La otra alternativa es que el Gobierno encare a fondo un camino de normalización financiera que permite corregir desequilibrios.

Si bien los agentes económicos consideran que esta sería la mejor alternativa, desconfían de que el kirchnerismo la encare, por lo que la economía poselectoral es incierta. Está como antecedente el rumbo elegido luego de que Cristina Kirchner obtuvo la reelección en el 2011, instauró el cepo cambiario y se inició un proceso de radicalización en los niveles de intervencionismo económico.

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