En el primer semestre de 2025, el 22,5% de los hogares de bajos ingresos en Argentina debió pedir dinero prestado a familiares o amigos para mantener su hogar, según el último informe de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) publicado por el INDEC. Esta cifra refleja una estrategia de supervivencia que se intensifica en los sectores más vulnerables, donde el acceso al crédito formal es limitado o directamente inexistente.
El contraste con los sectores medios y altos es notorio: solo el 13,3% de los hogares de clase media y el 8,3% de los más pudientes recurrieron a préstamos informales. En estos últimos, el endeudamiento se canalizó principalmente a través de bancos y entidades financieras, con porcentajes similares entre los tres estratos: 13,9% en los bajos, 15% en los medios y 13,3% en los altos.
En términos agregados, el 16,1% de los hogares argentinos necesitó asistencia financiera formal, mientras que el 14,2% apeló a su entorno íntimo. Esta dualidad revela cómo la crisis económica redefine los vínculos familiares y comunitarios como redes de contención frente al deterioro del poder adquisitivo.
El informe también destaca que el 40,8% de los hogares desarmó ahorros o vendió pertenencias para afrontar consumos cotidianos. Esta práctica fue más frecuente en los sectores medios y bajos, donde la falta de ingresos estables obliga a liquidar activos personales para sostener la subsistencia.
Otro dato preocupante es el aumento de hogares que reciben transferencias en especie del Estado, ONG o iglesias: pasaron del 2,2% en 2016 al 6,3% en 2025, con un pico del 13% en los sectores de ingresos bajos. Este crecimiento evidencia una mayor dependencia de la asistencia social en un contexto de precarización laboral y caída del consumo.
El uso de préstamos bancarios se había estancado entre 2020 y 2023, pero desde 2024 volvió a crecer, alcanzando niveles similares a los de 2019. Sin embargo, este repunte no logró compensar el deterioro de los ingresos reales, lo que llevó a muchas familias a buscar ayuda fuera del sistema financiero.
La radiografía del endeudamiento doméstico argentino muestra que la economía del afecto —basada en la solidaridad entre pares— se convirtió en un salvavidas para millones de personas. Pero también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de esta estrategia en un país donde la pobreza estructural sigue en ascenso.
✍️ Redacción Diario Inclusión










