La recesión y la competencia de productos importados golpearon de lleno a la industria nacional. Este miércoles, la multinacional Whirlpool anunció el cierre de su planta de lavarropas en el Parque Industrial de Pilar, inaugurada hace apenas tres años con una inversión de USD 52 millones y presentada como la más moderna del mundo en su tipo. La medida dejó en la calle a 300 trabajadores.
La fábrica había sido proyectada para producir 300 mil unidades al año, pero en la práctica apenas alcanzaba la mitad de esa cifra. Además, las exportaciones se ubicaban 20 puntos por debajo de lo previsto, lo que aceleró la decisión de la compañía de frenar la producción.
Desde la empresa justificaron la medida en el derrumbe de ventas y la apertura de importaciones, que permitió el ingreso de lavarropas a precios muy por debajo de los nacionales. Según la UOM, mientras un equipo fabricado en Pilar rondaba el millón de pesos, uno proveniente de China se comercializa a la mitad de ese valor.
El cierre generó un fuerte malestar entre los trabajadores, que decidieron permanecer en el playón de ingreso de la planta en reclamo de respuestas más allá de las indemnizaciones prometidas. Los delegados gremiales pidieron que parte del personal sea reasignado a tareas de despacho de stock y que, en caso de reconvertirse la planta en un centro de acopio, se contemple la continuidad de algunos puestos.
La planta, de 30.000 metros cuadrados, había sido inaugurada en octubre de 2022 por el entonces presidente Alberto Fernández y el exembajador en Brasil Daniel Scioli, en un acto que destacaba la apuesta industrial. Hoy, la incertidumbre domina sobre el destino de esas instalaciones, mientras los despidos alcanzan tanto a operarios como a áreas de ingeniería y calidad.
Whirlpool confirmó que mantendrá su oficina comercial y de distribución en Argentina, donde seguirán trabajando más de un centenar de personas. “Esta decisión implica una reconfiguración estructural de la operación en el país”, señaló la firma en un comunicado, asegurando que continuará garantizando el abastecimiento de electrodomésticos, accesorios y repuestos.
Desde la UOM, el delegado Ignacio Cabezas lamentó la decisión y aseguró que “el cierre ya es una decisión tomada. Dicen que les sale muy caro invertir en el país”. El gremio insiste en la reubicación de trabajadores, aunque hasta el momento la empresa solo se comprometió al pago total de indemnizaciones.
✍️ Redacción Diario Inclusión.










