Según el economista Nadin Argañaraz, los empleados estatales sufrieron una pérdida superior al 30% real entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025. La caída fue más pronunciada en 2024, pero se profundizó en 2025, alcanzando un recorte del 33,5% frente al mismo mes de 2023. Los trabajadores provinciales, en cambio, lograron una recuperación parcial: tras perder 18,1% en 2024, redujeron la baja al 10,9% en 2025.
Los trabajadores privados registrados fueron los que menos retrocedieron, con una caída de apenas 1,5% en 2025, luego de un descenso del 6,1% en 2024. Sin embargo, ninguno de los sectores logró recuperar el poder adquisitivo previo a la asunción de Milei.
Las jubilaciones mínimas con bono congelado continuaron en retroceso: entre 2023 y 2025 acumularon una pérdida del 13,8% real. En cambio, las jubilaciones sin bono mostraron una leve mejora hacia fin de año, con un aumento acumulado de 0,8 haberes reales respecto de 2023. En conjunto, el sistema jubilatorio cerró 2025 con una baja del 9,1%.
La AUH fue la gran excepción: los beneficiarios finalizaron 2025 con un poder adquisitivo 67,2% superior al de 2023, consolidándose como el sector poblacional con mayor mejora en ingresos reales. Este incremento contribuyó a la reducción de la pobreza, que pasó del 38,1% en el segundo semestre de 2024 al 31,6% en el primer semestre de 2025.
El informe advierte que el recorte salarial en el sector público fue clave para sostener el equilibrio fiscal y financiar aumentos en jubilaciones y AUH. De cara a 2026, Argañaraz anticipa que la tendencia se mantendrá: habrá una leve mejora en jubilaciones por la baja de la inflación, pero insuficiente para compensar las pérdidas acumuladas.
En el sector privado, la expectativa está puesta en los rubros que lideren la recuperación económica. Allí se definirá la puja por la distribución del mayor PBI real entre trabajadores y empleadores, mientras que los estatales seguirán con escaso margen para mejoras salariales.
✍️ Redacción Diario Inclusión










