El ministro de Economía, Luis Caputo, enfrenta esta semana vencimientos por USD 4.200 millones y aún debe cubrir la mitad. En ese marco, una de las alternativas que gana fuerza es un préstamo con bancos internacionales por hasta USD 7.000 millones, conocido como “repo”, que permitiría obtener dólares sin usar reservas pero que abre interrogantes sobre las garantías que se pondrían en juego.
Durante los últimos días circuló la versión de un repo por USD 2.000 millones para cubrir el vencimiento del 9 de enero. Aunque desde el Ministerio de Economía relativizaron la operación, asegurando que es “normal” en la administración de portafolios, la noticia generó ruido en el mercado y disparó análisis sobre sus costos y consecuencias.
Entre las ventajas de este mecanismo se destaca que el Tesoro y el Banco Central no tendrían que salir a comprar divisas en el mercado, evitando presionar el tipo de cambio. Sin embargo, el problema radica en las garantías: usualmente bonos, que si caen de precio obligan a reponer más activos, incrementando la deuda registrada con el sector privado.
Analistas señalan que lo más probable es que se utilicen nuevamente los Bonos para la Reconstrucción de la Argentina Libre (Bopreal), considerados de menor riesgo porque los paga el BCRA con reservas y nunca han registrado default. No obstante, dar bonos en garantía “ensuciaría” el balance del Banco Central, que el Gobierno buscó sanear como uno de sus principales objetivos.
El antecedente más cercano recuerda lo sucedido en 2019, cuando el gobierno de Mauricio Macri debió subir garantías tras la caída de los bonos, lo que terminó desarmando la operación. Por eso, algunos exfuncionarios advierten que los repos solo se activan “cuando no queda otra cosa” y que su concreción reflejaría la fragilidad de la relación con Estados Unidos, al no poder activar directamente el swap.
En paralelo, el silencio del equipo económico se interpreta como parte de una estrategia hacia la próxima revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en febrero. Allí se definirá la meta de acumulación de reservas y la estrategia de financiamiento para afrontar compromisos que en 2026 totalizan unos USD 20.000 millones.
La discusión con el FMI será clave para delinear el sistema cambiario y monetario, en un contexto donde las reservas netas siguen cayendo y el margen de maniobra se reduce. El repo aparece como un puente de corto plazo, pero no despeja las dudas sobre cómo se cubrirán los vencimientos futuros.
✍️ Redacción Diario Inclusión.










