Luego de confirmar su separación de Evangelina Anderson en agosto pasado, Martín Demichelis volvió a apostar al amor. En un contexto de cambios personales y profesionales, el entrenador inició una relación con Micaela Benítez, una emprendedora vinculada al mundo del bienestar, con quien intentó mantener un perfil bajo. Sin embargo, una discusión ocurrida en Punta del Este terminó por exponer el romance y colocarlo en el centro de la escena mediática.
Los primeros indicios del vínculo surgieron a mediados de diciembre, cuando trascendió que Demichelis había viajado a Mendoza y participado de un evento en una reconocida bodega acompañado por una mujer. Con el correr de las horas, se conoció su identidad: Micaela Benítez, dueña de un centro de estética en el barrio porteño de Belgrano, residente en la zona norte del Gran Buenos Aires y habituada al mundo del fitness. Según versiones cercanas, el encuentro entre ambos habría sido a través de un personal trainer en común.
En un primer momento, el propio Demichelis optó por minimizar los rumores y aseguró que se trataba de un grupo de amigos. “No hubo besos ni nada”, expresó entonces, intentando preservar la intimidad de Micaela y evitar una exposición prematura. Sin embargo, el vínculo continuó y, con el paso de las semanas, la relación se consolidó.
La situación se volvió más delicada durante el verano en Punta del Este, donde el exfutbolista coincidió con su expareja Evangelina Anderson y los tres hijos que tienen en común. Allí, según trascendió, se produjo la presentación de Micaela ante los chicos, un hecho que habría generado incomodidad y tensiones, especialmente por la falta de aviso previo. Desde el entorno de Anderson señalaron que el conflicto no estuvo vinculado a la nueva relación en sí, sino a los tiempos y las formas elegidas para ese encuentro familiar.
Cuando el revuelo parecía disiparse, una discusión entre Demichelis y Benítez en un restaurante del balneario uruguayo volvió a encender la polémica. El intercambio, que ocurrió dentro de una camioneta y quedó registrado por cámaras, alimentó versiones de crisis y conflicto. Frente a esto, fue la propia Micaela quien decidió aclarar la situación y desmentir categóricamente los rumores. “Nunca hubo violencia, ni gritos, ni llanto. Fue una conversación privada como la de cualquier pareja”, aseguró, y remarcó que todo fue exagerado por la exposición pública.
Pese a los comentarios y especulaciones, la pareja continúa adelante con su relación, intentando mantener la privacidad en un contexto donde cada gesto es observado. Entre versiones cruzadas, aclaraciones y silencios, Martín Demichelis y Micaela Benítez apuestan a construir su historia lejos de los escándalos, aunque conscientes de que, por su exposición, cada paso difícilmente pase desapercibido.
Redacción Diario Inclusión










