Diario Inclusión
  • Home
  • Tartagal
  • Salta
  • Municipios
  • Nacional
  • Internacional
  • Política
  • Policiales
  • Economia
  • Deporte
  • Tecnologia
  • Espectaculo
  • Salud
No Result
View All Result
Diario Inclusión
  • Home
  • Tartagal
  • Salta
  • Municipios
  • Nacional
  • Internacional
  • Política
  • Policiales
  • Economia
  • Deporte
  • Tecnologia
  • Espectaculo
  • Salud
No Result
View All Result
No Result
View All Result

Ucrania a oscuras y bajo cero: El frío como estrategia de guerra de los rusos

Los ataques a la infraestructura energética ucraniana privan de luz, agua y calefacción a la población civil. El objetivo es generar una crisis de magnitud para quebrar al gobierno de Zelensky. Un drama humanitario en cámara lenta

Redacción by Redacción
21 enero, 2026
in Internacional
0
0
SHARES
0
VIEWS
Compartir en FacebookCompartir en Whatsapp

Cuando falta un mes para que se cumplan cuatro años de la invasión a Ucrania, los ataques rusos golpean cada vez con más fuerza las instalaciones que proveen de agua, calefacción y electricidad a la población, fundamentalmente en Kiev, la capital del país. En lo que ya es el invierno más duro desde el comienzo de la guerra, con temperaturas que superan con facilidad los 10 grados bajo cero, el gobierno ucraniano decretó hace una semana el estado de emergencia en el sector energético y también una revisión de las normas del toque de queda, que limitan los desplazamientos de las personas. También se suspendieron las clases hasta febrero y se instalaron cocinas móviles para proveer de café y comida caliente. Son miles los edificios de gran altura que no tienen luz ni calefacción. Las ciudades a oscuras y heladas se vuelven inhabitables, pero no todos tienen la posibilidad de irse.

También podría gustarte

China 2026: el plan de Pekín para exportar su crisis y arrasar con la industria global

Estados Unidos incautó el séptimo buque petrolero cerca de las costas de Venezuela

Guatemala vive su primer día en estado de sitio y recuerda a 9 policías asesinados

En la madrugada del martes 20 de enero, horas después de que se hiciera público que el presidente estadounidense Donald Trump había invitado a su par ruso Vladimir Putin a integrar la Junta de la Paz que creó para mediar en Gaza y otros conflictos, Rusia lanzó una nueva andanada masiva de misiles balísticos y crucero y unos 400 drones sobre Kiev dejando a merced del frío a gran parte de la capital ucraniana. La ciudad apenas comenzaba a recuperarse del durísimo ataque del 9 de enero cuando la nueva embestida impactó de lleno en su infraestructura crítica. Casi el 80% de los edificios afectados (más de 5.600) son los mismos a los que se les había restablecido el suministro de calefacción tras el ataque anterior. Las agencias de noticias cifran en 600 mil el número de personas que habrían abandonado Kiev.

Los ucranianos -no solo los funcionarios, sino la población entera- sostienen que el objetivo de estos ataques es vulnerar la resistencia de la población y generar una crisis de magnitud que consiga quebrar al gobierno de Volodimir Zelensky para que haga concesiones a la medida del Kremlin. El agotamiento físico y espiritual entre los ucranianos es real y cualquiera que haya estado en Ucrania en estos meses lo sabe. Más allá de las muertes en el frente y a causa de los bombardeos sobre las ciudades, la falta de electricidad y la falta de sueño por los ataques nocturnos hicieron estragos entre la población.

Son casi cuatro años de guerra y, aunque las personas intentan continuar con sus rutinas por necesidad económica, mantener hábitos también les sirve para olvidar -aunque sea por segundos- que viven en un territorio en guerra en el que la muerte acecha. Pero es justamente eso lo que se hace cada vez más difícil y hasta imposible: intentar una rutina cuando nada es previsible ni depende de uno. Cuando se pierde el control de absolutamente todo.

“La falta de previsibilidad erosiona algo esencial: la sensación de control sobre la propia vida. Cuando no se puede saber si habrá luz para trabajar, calor para dormir bien o agua para mantener la higiene básica, la rutina se rompe. El tiempo deja de organizarse en días normales y empieza a dividirse en ‘cuando hay electricidad’ y ‘cuando no’”, me explica Alina Rohach, analista política del Centro de Diálogo Transatlántico, quien vive en Kiev y no dejó la ciudad en estos días.

Generadores y linternas
Comercios, instituciones y propiedades recurren a los generadores de electricidad a un costo altísimo, las pérdidas económicas son fabulosas y en algunos hospitales médicos y enfermeras han llegado a hacer milagros alumbrados por linternas. Todos los habitantes de Kiev son víctimas del frío como herramienta de guerra. No es un tema de clase social: un diplomático latinoamericano me confirmó que también hay frío en las embajadas y que por las noches en las residencias diplomáticas todos duermen con abrigos y guantes.

El movimiento, cuenta Alina, es una herramienta para combatir el frío y para seguir encontrando estímulo, por eso “en algunos patios se encienden parrillas improvisadas: alguien trae carbón, otro carne, otro té caliente. No es una fiesta en el sentido tradicional; es una forma de mantenerse vivos, de moverse, de no congelarse. Hay quien pone música y la gente salta, literalmente, para entrar en calor”.

Todos conocemos la sensación de frío, algunos más que otros. Lo que la mayoría desconoce es la sensación de frío a toda hora y durante muchos días seguidos. Un frío obstinado en medio de una guerra que se hace interminable y con una población agotada por los ataques rusos, las alarmas y las alertas de todo tipo, algo que ya consiguió destruir el sueño de los ucranianos.

Mi amigo Maksym S., periodista y escritor, dejó la ciudad junto con su esposa y su hijita y se refugió en casa de familiares. Lo supe cuando le pregunté cómo estaba soportando estos días y me respondió: “Estamos fuera de Kiev porque hace muchísimo frío en nuestro departamento. Los rusos están llevando adelante otro crimen de guerra: congelarnos”. Maksym me mandó este mensaje junto con una foto hermosa de Marharyta, su beba de apenas cinco meses. Recuerdo imágenes de la maternidad que él compartió en su cuenta de Facebook en los días en que nació su hija. Hay partos que se llevan a cabo sin luz, sin calefacción. Algunos nacimientos ocurren en los refugios antibombas de los hospitales. Hay muerte a diario en Ucrania pero hay también nuevas vidas cada día.

Cuando le consulto a Alina por esta forma siniestra de vida congelada a la que se ven obligados quienes están en la ciudad me lo explica de este modo:

“Cuando la temperatura exterior baja a 15 o 20 grados bajo cero, ya no es una incomodidad, es una crisis energética muy grave. Es como cuando abrimos el congelador y, después de unos segundos, el cuerpo reacciona solo y uno retira la mano, pero aquí no hay mano que retirar… La mayoría de los hogares en Kiev dependen de sistemas centralizados que requieren electricidad y una infraestructura compleja. Si esa red se rompe, los apartamentos se enfrían con rapidez. En algunos casos, la temperatura interior desciende hasta 5 grados o aún menos”.

Esto afecta a las personas y también a los comercios, hospitales, guarderías y a todo tipo de instituciones. Esta vez la solución no radica en recurrir al teletrabajo o al estudio a distancia: en sus casas las personas pasan tanto frío como en sus trabajos o en las universidades o escuelas. El presidente Zelensky –quien decidió no viajar al Foro de Davos– anunció la creación de más tiendas de campaña en la capital en las que la gente puede acercarse a buscar calor y a cargar sus dispositivos durante los apagones. Esos espacios reciben el nombre épico de “Puntos de invencibilidad”.

En las redes sociales pueden verse todos los días imágenes de estas tiendas y también videos que dan cuenta de la vida cotidiana bajo el frío forzado. Entre esas imágenes, hay ancianos intentando jugar al ajedrez en un parque bajo la nieve incesante y con carámbanos en sus viseras, otros de padres e hijos que le hablan a la humanidad para recordarnos que no es humano ser atacados en derechos básicos como la calefacción o la luz y gente que montó carpas en sus propias casas para dormir ahí adentro con sus mascotas, como una manera de darse calor.

Es inhumano no tener dónde refugiarse del frío glacial.

A oscuras y sin distinguir días ni horas
Mariana Lastovyria es muy joven. Tiene 21 años y es periodista y editora creativa de The Counteroffensive, un sitio que ofrece artículos con historias de vida de la guerra desatada por Rusia en Ucrania. Hacer los números duele: Mariana vive en un país en guerra desde los 17. Aunque reside en Kiev y estaba allí durante el gran ataque del 9 de enero, en estos días dejó la ciudad y viajó a la casa de sus padres, que viven en la región de Volyn, en el noroeste del país. Le pedí por WhatsApp que me contara su experiencia.

“En mi edificio, como en miles de otros, no hubo calefacción ni electricidad durante días, y los departamentos empezaron a parecerse a congeladores”, me escribió, mientras me contaba que el edificio funciona con electricidad. “Durante toda una semana tuve que ponerme varias capas de ropa para no congelarme en mitad de la noche, cubriéndome hasta con tres mantas. Pero el aire seguía frío y se metía en los huesos, al punto de que a veces parecía que hacía más calor afuera que adentro. Caminaba por el departamento con pantalones de esquí, pero eso no me protegió de enfermarme y llegué a estar tres días con fiebre alta. Mi novio y yo a veces pasábamos la noche en la casa del otro, porque dormir juntos nos daba más calor. Lo único que me salvó fue que, durante los primeros ataques de este otoño me compré una hornalla portátil de camping que me permitía hervir té y fideos. Empecé a odiar los fideos”.

La falta de luz y de calefacción, las malas condiciones de vida en general llegan a hundir la moral de una persona. Eso le ocurrió a Mariana. “Solo había electricidad dos horas al día, y en mitad de la noche. Creo que lo que más me afectó fue no poder lavarme. La sensación que provoca esta situación es la de estar deprimido, cuando permaneces inmóvil y en completa oscuridad, sin fuerzas ni siquiera para lavarte el pelo. Eso fue lo más duro, la impotencia y la desesperación de cuando ya no puedes distinguir los días ni la hora del día porque las cortinas permanecen cerradas siempre para mantener el poco calor que aún queda dentro del apartamento”.

Con cualquier persona que uno hable, todos insisten en la necesidad de seguir viviendo de la manera más parecida a como se vivía antes de la guerra. “No hay otra opción”, me dice Mariana. “Todos los días te levantas para ir a trabajar, intentas encontrar internet en algún sitio, te sientas en una cafetería fría que huele a combustible de un generador y luchas por no congelarte por completo”. Aun así, ella empezó a notar que su estado mental se estaba deteriorando y fue por eso que decidió irse a la casa de sus padres. “Me costaba concentrarme y despertarme por la mañana se había convertido en un auténtico infierno. Además, me di cuenta de que Rusia atacaría pronto de nuevo. En la región de mis padres la situación es un poco mejor: hay calefacción, hay un generador eléctrico. Aquí me siento más segura y puedo salir del modo supervivencia que es hoy vivir en la capital”.

Por su parte, desde Kiev, Alina me cuenta cómo es vivir hoy en la ciudad. “Hay días en los que hay que despertarse a las tres o cuatro de la mañana para ducharse, cargar el teléfono, preparar algo de comida y volver a dormir un poco antes de ir a trabajar. Sales de casa a oscuras y vuelves a un apartamento igual de frío. Y aun así, tienes que estar puntual en una reunión por la mañana. Con luz o sin ella, la vida sigue”.

Anatolii Fedoruk es el alcalde de Bucha, una ciudad que estuvo en las noticias del mundo a comienzos de la guerra, cuando se descubrió una matanza que los rusos habían cometido durante la ocupación, entre el 27 de febrero y el 31 de marzo: más de cuatrocientas personas habían sido ejecutadas en esa ciudad emblema y muchos de los cadáveres fueron encontrados con las manos atadas a la espalda.

En un artículo de The Guardian firmado por Peter Beaumont, quien visitó la ciudad para ver cómo está afectando el frío la vida de sus habitantes, el alcalde contó que sus propios hijos le habían pedido ir a pasar estos días a su casa y explicó que las poblaciones de los suburbios más recientemente desarrolladas, como Bucha, tienen un sistema de suministro de energía más resistente a los ataques rusos que los de las grandes ciudades.

“Los sistemas eléctricos de las ciudades se construyeron durante el antiguo sistema soviético, con grandes centrales eléctricas de las que dependen las ciudades”, explicó. Y agregó un detalle clave: como se construyeron en la era soviética, Moscú sabe exactamente dónde están esas centrales a la hora de atacar.

En Ucrania hace tiempo que los cortes de luz rigen las vidas de las personas porque, desde temprano, Rusia buscó atacar las centrales de energía con voluntad de daño concreto a la población civil. Entre las decisiones tomadas por el gobierno ucraniano, hay cortes programados, pero hay otros que no lo son. Se ve perjudicada la vida personal y laboral y todos en general llevan en sus bolsos y mochilas cargadores portátiles para sus celulares: se convirtió en algo vital. Siempre que hay luz, en todos lados se ven celulares y cargadores volviendo a la vida útil. La falta de luz conlleva muchas veces falta de agua y potencia los problemas de seguridad porque vuelve peligrosas las calles. Bajo cero, todo esto convierte a pueblos y ciudades en invivibles, un drama humanitario en cámara lenta. Un drama humanitario helado y a oscuras.

Un Holodomor de frío
Aunque los técnicos y operarios ucranianos trabajan 24 x 7 para restablecer la energía en los diferentes puntos del país, podría no alcanzar para evitar una catástrofe mayor. Según la agencia EFE, los ataques rusos dañaron todas las centrales no nucleares con las que Ucrania genera su electricidad y si bien no atacaron directamente ninguna de las centrales nucleares que permiten a Ucrania seguir generando energía, podría dejar sin energía la red eléctrica nacional bombardeando las subestaciones conectadas a esas centrales.

Algo de esto confirmó el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, quien afirmó que la planta nuclear de Chernóbil perdió toda su energía externa luego de que ataques masivos rusos dañaron subestaciones clave y líneas de transmisión críticas para la seguridad nuclear.

Mientras el foco de atención internacional está a la vez puesto en Davos y en Groenlandia, Ucrania busca por todos los medios hacer visible su tragedia y conseguir de parte de estados y privados los fondos y asistencia necesarios para poder enfrentar a Rusia.

En un nuevo pedido a la comunidad internacional, el canciller ucraniano, Andriy Sybiha, dijo que lo que está sucediendo “es un llamado de atención a los líderes mundiales reunidos en Davos: el apoyo al pueblo ucraniano es urgente”. “No habrá paz en Europa sin una paz duradera para Ucrania”, escribió el ministro de Exteriores en X. “Necesitamos urgentemente asistencia energética adicional, defensa aérea e interceptores, así como sanciones contra Moscú”.

“El hecho de que los ucranianos encuentren soluciones creativas para sobrevivir al frío y a la oscuridad no convierte esta realidad en normal. No significa que ‘ya sabemos cómo vivir así’ y que, por lo tanto, no haga falta apoyo”, me dice Alina. “Sí, nos mantenemos en pie. Sí, la vida continúa. Pero no porque esto sea sostenible, sino porque no hay otra opción. Vivir sin electricidad, sin agua y sin calefacción a 15 grados bajo cero no es fortaleza romántica. Es una prueba extrema impuesta de forma deliberada”.

En todo ucraniano sobrevive la memoria de un exterminio. Se trata del Holodomor, la Gran Hambruna de la década de 1930 en la que murieron de hambre entre cuatro y siete millones de ucranianos (las cifras difieren en las diferentes versiones históricas de la tragedia) durante la colectivización forzosa de las granjas ordenada por Stalin. Para muchos, aquella voluntad rusa de matar de hambre a los ucranianos hoy está tomando la forma de otra barbarie: matar de frío a la población.

Tags: guerra Rusia-UcraniaVladimir PutinVolodimir Zelensky
Previous Post

🚔🛡️ Nación y provincia lanzan el Comando Unificado San Luis para enfrentar la ola de delitos

Next Post

💼📢 Moyano presiona por revisión salarial urgente y desafía al Gobierno de cara a las paritarias

Redacción

Redacción

Noticias relacionadas

China desafía el dominio del dólar: construye un sistema financiero paralelo basado en el oro

China 2026: el plan de Pekín para exportar su crisis y arrasar con la industria global

by Redacción
21 enero, 2026
0

Lejos de una potencia imparable, China enfrenta una de las crisis estructurales más profundas de su historia reciente. El desplome...

Estados Unidos incautó el séptimo buque petrolero cerca de las costas de Venezuela

Estados Unidos incautó el séptimo buque petrolero cerca de las costas de Venezuela

by Redacción
21 enero, 2026
0

El Comando Sur de Estados Unidos incautó este martes un nuevo petrolero que transitaba por el Caribe, cerca de Venezuela,...

Guatemala vive su primer día en estado de sitio y recuerda a 9 policías asesinados

Guatemala vive su primer día en estado de sitio y recuerda a 9 policías asesinados

by Redacción
20 enero, 2026
0

Guatemala vivió este lunes su primer día bajo estado de sitio, decretado por el presidente Bernardo Arévalo tras una escalada...

Rusia lanzó un ataque masivo contra la infraestructura energética ucraniana y dejó a más de 5.600 edificios residenciales sin calefacción

Rusia lanzó un ataque masivo contra la infraestructura energética ucraniana y dejó a más de 5.600 edificios residenciales sin calefacción

by Redacción
20 enero, 2026
0

Un ataque aéreo ruso durante la noche dejó a más de 5.600 edificios residenciales sin calefacción en Kiev, con temperaturas...

Next Post
💼📢 Moyano presiona por revisión salarial urgente y desafía al Gobierno de cara a las paritarias

💼📢 Moyano presiona por revisión salarial urgente y desafía al Gobierno de cara a las paritarias

Champions League: Real Madrid salió a flote con una goleada

Champions League: Real Madrid salió a flote con una goleada

«Fui como un corderito»: Maxi López reveló la desopilante historia detrás del tatuaje que se hizo por Wanda Nara
Espectaculo

«Fui como un corderito»: Maxi López reveló la desopilante historia detrás del tatuaje que se hizo por Wanda Nara

21 enero, 2026
Obras en el centro: La Municipalidad avanza con la renovación de calzada en la Avenida Jujuy
Salta

Obras en el centro: La Municipalidad avanza con la renovación de calzada en la Avenida Jujuy

21 enero, 2026
🌊 Productores rurales estallan: reclamos, inundaciones y obras paralizadas
Tartagal

Crecida de ríos deja aisladas a varias comunidades rurales de Tartagal

21 enero, 2026
🌧️ La lluvia volvió a Salta: días frescos y nublados marcarán el resto de la semana
Salta

Clima inestable en Salta: nubosidad, temperaturas moderadas y probabilidad de lluvias este miércoles

21 enero, 2026
Diario Inclusión

Copyright 2025 Diario Inclusión | Todos los derechos reservados

Navegar Sitio

  • Home
  • Tartagal
  • Salta
  • Municipios
  • Nacional
  • Internacional
  • Política
  • Policiales
  • Economia
  • Deporte
  • Tecnologia
  • Espectaculo
  • Salud

Seguinos

No Result
View All Result
  • Home
  • Tartagal
  • Salta
  • Municipios
  • Nacional
  • Internacional
  • Política
  • Policiales
  • Economia
  • Deporte
  • Tecnologia
  • Espectaculo
  • Salud

Copyright 2025 Diario Inclusión | Todos los derechos reservados