SalvadorMazza Por el trasfondo narco, el crimen de Nino pasa a la Justicia Federal

Suman pruebas sobre una violenta disputa de bandas. El fiscal pidió cambiar de jurisdicción.Parada, Aleman, Calvimonte, Cuéllar y Gonzáles, los detenidos, se negaron a declarar.

Las investigaciones por el homicidio del joven de 25 años que trabajaba en una panadería de la localidad de Salvador Mazza, se mantienen en la más estricta reserva y fue ese celo extremo el que posibilitó algo que en una zona tan vasta, de tan difícil acceso y colindante con Bolivia parecía imposible: que encontraran el cuerpo de quien había desaparecido 10 días antes y que pudieran detener a quienes aparecen como los más comprometidos en este hecho que lleva a los más horrendos crímenes por encargo.

La acumulación de pruebas que refuerzan la hipótesis de un ajuste narco llevó ayer al fiscal penal de Salvador Mazza, Armando Cazón, a pedir al juez de la causa, Fernando Astigueta, que el expediente pase a la Justicia Federal.

Luis Alberto Nino, según se desprende de la investigación y el informe del médico policial Marvin Flores, fue secuestrado la madrugada del 17 de mayo, brutalmente golpeado y luego arrojado a un pozo de 1,20 metros y cubierto con cal y con tierra cuando aún estaba vivo.

Por el caso hay cinco detenidos: Parada, un hombre de 45 años sin oficio conocido pero propietario de una finca de 12 hectáreas donde cría caballos de carrera y con residencia en el barrio Pueblo Nuevo; Cuéllar, una joven de 30 años pareja de Parada, quien estaba con él cuando los policías allanaron la vivienda y lo detuvieron; Aleman, el cuidador de la finca; Gonzáles, un sujeto con prontuario policial, y Calvimonte, un joven adicto que se sospecha actuó como entregador de Nino.

Se cierra el círculo
La primera pista sobre los autores del homicidio pero sobre todo los móviles de crimen los dieron los familiares de Nino al revelar quien era una de las personas que lo había visitado asiduamente días anteriores y la noche antes de su desaparición. La localización de Calvimonte llevó directamente a Alemán, el cuidador de la finca, quien cuando se dio cuenta de que los investigadores ya lo tenían en la mira, para tratar de zafar terminó por relatar que la noche del 17 de mayo vio a su patrón y otros dos hombres llegar en una camioneta y dirigirse monte adentro. Antes le pidieron palas, picos y algunas otras herramientas. Aleman habría mencionado a Gonzáles como un acompañante de Parada. Así, los cuatro hombres terminaron vinculados al homicidio aunque ante el fiscal Armando Cazón y ante el juez Fernando Mariscal Astigueta ninguno dijo una palabra y todos se ampararon en su derecho de no declarar.

El móvil del homicidio
El giro de las actuaciones a la Justicia Federal deja en claro que la muerte de Nino no fue un hecho de inseguridad. Fue un sangriento ajuste de cuentas propio de las bandas narcos. El mismo Cazón había anticipado a El Tribuno que el traspaso del expediente era inminente a medida que la investigación avanzaba.

La hipótesis que se impone es que un poderoso jefe narco residente en Yacuiba habría sido la persona que ordenó el escarmiento y la horrenda muerte de Nino. Al parecer y según las investigaciones, la banda narco de Yacuiba había contratado a por lo menos 10 pasadores para que trasladen por pasos no habilitados un cargamento de entre 300 y 250 kilogramos de clorhidrato de cocaína fraccionado en cargas menores de hasta 15 kilogramos.

Por alguna razón, el cargamento se perdió por lo que la primera víctima de la temible banda de Yacuiba no fue Nino. Según se supo, sería Calvimonte quien, para salvar su vida, se habría comprometido a entregar al repartidor de pan. Según esa hipótesis, el ejecutor de las órdenes del jefe del clan narco de Yacuiba podría ser alguno de los otros tres detenidos, quienes luego de golpear salvajemente a Nino durante horas, lo asesinaron arrojándolo con vida a un pozo que ellos mismos habían cavado.

Pero, además del celo de los investigadores, las condiciones climáticas les jugaron a los sicarios una mala pasada: durante los 10 días de búsqueda en toda la zona estuvo lloviznando día y noche. La cal que arrojaron sobre el cuerpo de Nino no hizo más que activarse con la humedad y facilitar que el olor nauseabundo de su cuerpo aflorara con más facilidad a la superficie.

Un investigador que participó de los allanamientos, los arrestos y la recuperación del cuerpo de Nino (todo se realizó en 15 horas, entre el 26 y 27 de mayo) confió: “Trabajamos con canes, uno de los cuales localizó el lugar donde debíamos excavar. Todos los que íbamos al lugar ubicado en la ladera de los cerros y de muy difícil acceso llevábamos gran cantidad de armas y usábamos chalecos antibalas. Fue la FELC (fuerza especial de lucha contra el crimen de Yacuiba) la que nos dio precisiones sobre la clase de gente con la que nos estábamos enfrentando”.

Sobre los motivos por los cuales la Justicia provincial girará las actuaciones al ámbito federal, el fiscal Cazón precisó: “En la causa obran elementos que nos hacen pensar tanto a mí como al juez Fernando Mariscal y también a la defensa de los imputados que debe tramitarse en ese ámbito”.

Custodia a dos mujeres
Nancy Barjaz, viuda del panadero Luis Nino, y Sara Nino, la madre del joven, están desde ayer con custodia policial las 24 horas. La medida fue decidida por el juez Fernando Mariscal Astigueta, luego de una denuncia que ambas mujeres presentaron ayer en la mañana, y en la que afirman haber sufrido intimidaciones y amenazas por parte de un hombre de apellido Motock, quien residiría en Profesor Salvador Mazza.

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