Un fenómeno marítimo inusual sacudió la tranquilidad de la Costa Atlántica este lunes: un meteotsunami sorprendió a miles de turistas en Mar Chiquita y Santa Clara del Mar, provocando escenas de caos, una víctima fatal y decenas de heridos. La súbita crecida del mar obligó a una evacuación inmediata mientras los guardavidas trabajaban contrarreloj para rescatar a los bañistas.
Las imágenes del evento se viralizaron rápidamente en redes sociales y mostraron cómo el mar, calmo hasta ese momento, se transformó en cuestión de minutos. El agua llegó a elevarse hasta cinco metros, generando un oleaje que arrastró personas y objetos, y que puso en riesgo a quienes se encontraban en la orilla.
Uno de los videos más impactantes fue captado por una cámara de seguridad en la laguna de Mar Chiquita. Allí se observa a decenas de turistas disfrutando del agua hasta que, tras una breve retirada del mar, las olas regresan con fuerza y elevan el nivel del agua de manera abrupta. En ese sector se produjo la muerte de Yair Manno, un joven marplatense de 29 años que residía en Francia y estaba de vacaciones junto a su pareja.
Otro registro mostró cómo los turistas, sorprendidos por el bajo oleaje previo, quedaron atrapados cuando el mar se elevó súbitamente. En apenas 20 minutos, el fenómeno dejó múltiples heridos y obligó a los socorristas a realizar maniobras de rescate y reanimación en la playa.
El titular de Defensa Civil bonaerense, Fabián García, confirmó que la ola superó los cinco metros y definió lo ocurrido como un evento extremo e imprevisible. “Son fenómenos poco frecuentes y difíciles de anticipar”, explicó al referirse a la tragedia.
Los especialistas identificaron el episodio como un meteotsunami, distinto de los tsunamis clásicos. Mientras estos últimos suelen estar asociados a terremotos o deslizamientos submarinos, los meteotsunamis son impulsados por tormentas intensas, cambios bruscos de presión atmosférica o vientos extremos.
A diferencia del oleaje común, que rompe cada pocos segundos, un meteotsunami puede extenderse durante varios minutos o incluso horas, aumentando significativamente el riesgo para quienes se encuentran en zonas costeras. El fenómeno dejó en evidencia la vulnerabilidad de las playas ante eventos meteorológicos extremos y la necesidad de reforzar los sistemas de alerta temprana.
✍️ Redacción Diario Inclusión










