Villarruel subrayó que la Patagonia “se prende fuego cada año” y que estas tragedias ambientales no solo generan pérdidas materiales, sino que también vulneran el derecho constitucional a un ambiente sano. En su mensaje, además, puso el foco en la necesidad de mejorar la coordinación operativa entre el gobierno nacional y las provincias para enfrentar emergencias que se repiten cada verano.
El planteo de la vicepresidenta estuvo atravesado por un nuevo cruce con el presidente Javier Milei. En los últimos días circuló la versión de que Villarruel habría solicitado un helicóptero para sobrevolar las zonas afectadas, algo que desde el Ejecutivo nacional negaron. Su entorno también desmintió que se haya presentado un pedido formal, pero el episodio volvió a evidenciar las tensiones internas en la cúpula libertaria.
Mientras tanto, los incendios continúan avanzando sobre la cordillera chubutense. Las llamas, empujadas por el viento y las altas temperaturas, obligaron a desplegar un operativo de emergencia con brigadistas provinciales, bomberos voluntarios y apoyo aéreo. En las zonas más comprometidas, el fuego afectó áreas de difícil acceso, complicando las tareas de control y enfriamiento.
Las autoridades provinciales confirmaron evacuaciones preventivas, cortes de rutas y daños en infraestructura, además de pérdidas productivas. Productores, comunidades locales y organizaciones ambientales alertaron sobre el impacto que el siniestro tendrá a largo plazo en un ecosistema que tarda décadas en recuperarse, incluso cuando el fuego logra ser contenido.
El debate político se suma así a la emergencia ambiental: mientras brigadistas y vecinos luchan contra las llamas, Villarruel busca instalar en el Congreso la discusión sobre penas más duras y coordinación estatal, en un contexto donde la Patagonia vuelve a ser escenario de una crisis que se repite año tras año.
✍️ Redacción Diario Inclusión










