El operador político detrás de esta arquitectura es Sebastián Pareja, senador provincial y secretario de Integración Socio Urbana, quien trabaja en tándem con Karina Milei y los hermanos Menem. La lógica del armado se basa en el uso de cargos públicos como trampolín político, con fuerte presencia en el conurbano bonaerense y una red territorial sostenida por nombramientos estratégicos.
En la primera sección electoral, por ejemplo, figuran como candidatos empleados del PAMI, jefes de ANSES y familiares directos de funcionarios. En Merlo, el primer candidato a concejal es padre de la jefa local del PAMI; en Tigre, el jefe de ANSES encabeza la boleta; y en Escobar, se realizan actos de campaña con vehículos oficiales del organismo.
La segunda sección muestra un patrón similar: candidatos vinculados a intendentes aliados, funcionarios con pasado kirchnerista y jefes de ANSES que comparten listas con sus familiares. En la tercera sección, históricamente peronista, el armado libertario se apoya en exfuncionarios del Ministerio de Capital Humano y referentes de la Escuela de Formación, Debate y Análisis Político (EFDAP).
La cuarta y quinta sección replican la estrategia: candidatos que ocupan cargos jerárquicos en ANSES, empleados del PAMI y operadores políticos con denuncias por desvío de fondos. En Chivilcoy, por ejemplo, tres de los candidatos están vinculados directamente a la estructura local del organismo previsional.
La sexta, séptima y octava sección completan el esquema con jefes de oficinas estatales que lideran listas, coordinadores territoriales y familiares de funcionarios. En La Plata, el armado responde al apoderado partidario Juan Esteban Osaba, quien comparte boleta con el hermano del vocero presidencial, ambos con cargos en el Estado.
La estrategia electoral de LLA en Buenos Aires expone una contradicción estructural: mientras el discurso oficial denuncia a la “casta política”, el armado territorial se sostiene sobre el aparato estatal. Una red vertical que convierte cargos públicos en capital político, y que pone en tensión la narrativa libertaria.
Redacción Diario Inclusión








