En los últimos días, una noticia generó sorpresa entre turistas y residentes: la provincia de Mendoza sancionará con multas de $500.000 a quienes sean sorprendidos conduciendo y tomando mate. La medida se enmarca en su normativa de tránsito, que considera falta gravísima retirar una mano del volante para acciones ajenas a la conducción.
La Ley Nacional de Tránsito 24.449, actualizada en marzo de 2025, establece que los conductores deben mantener ambas manos en el volante, salvo para accionar otros comandos. La norma también contempla los distintos niveles de automatización de los vehículos modernos, aunque en Argentina solo se permite hasta el nivel 2.
En este contexto, la acción de tomar mate se interpreta como una distracción que compromete la seguridad vial. Según especialistas, el riesgo no radica únicamente en el uso de una mano, sino en la posibilidad de derramar líquido caliente y provocar una reacción involuntaria que derive en un accidente.
Las autoridades mendocinas aclararon que no es el mate en sí el problema, sino la distracción que implica, al igual que beber agua o café mientras se conduce. Orlando Corvalán, director de la unidad ejecutiva de seguridad vial, explicó que la sanción equivale a 1.000 Unidades Funcionales (UF), cuyo valor actual es de $500, lo que arroja una multa de $500.000.
El funcionario también señaló que las infracciones solo pueden ser constatadas de manera presencial por agentes de tránsito, ya que la provincia no cuenta con cámaras que detecten este tipo de conductas en tiempo real.
La polémica surge porque otras acciones igualmente riesgosas, como comer o manipular pantallas táctiles del vehículo, no están tipificadas con sanciones específicas. Esto genera debate sobre la proporcionalidad de la medida y su aplicación práctica.
En Córdoba, donde también circuló la noticia, las autoridades aún no confirmaron si se aplicarán sanciones similares. La falta de respuesta oficial mantiene la incertidumbre entre los conductores que transitan la provincia durante la temporada de vacaciones.
La discusión se amplía al plano tecnológico: los sistemas de asistencia a la conducción, como el control de crucero adaptativo o el frenado autónomo de emergencia, pueden detectar distracciones leves, pero todavía no están contemplados en la reglamentación provincial.
Especialistas en seguridad vial recomiendan evitar cualquier acción que implique retirar la vista del camino o una mano del volante, especialmente en vehículos sin sistemas avanzados de asistencia. La prevención, señalan, sigue siendo la mejor herramienta para reducir accidentes.
La medida mendocina, más allá de su impacto económico, abre un debate cultural: el mate, símbolo de identidad nacional, se enfrenta a la normativa vial en un contexto donde la seguridad prevalece sobre la tradición.
En definitiva, la sanción busca desalentar conductas riesgosas, aunque su aplicación genera controversia por la falta de criterios uniformes a nivel nacional y por la percepción de que se trata de una medida excesiva.
✍️Redacción Diario Inclusión.










