Según el documento de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA), la paralización de obras públicas y la falta de mantenimiento adecuado son las principales causas del deterioro, que hoy afecta seriamente a los corredores viales más transitados. Este panorama ha convertido gran parte de las carreteras en espacios de riesgo para conductores y transportistas.
El relevamiento, que lleva por título “Desmantelamiento institucional y Emergencia Vial”, señala que la siniestralidad en rutas ha registrado un incremento interanual de 14%, con unas 4.369 personas fallecidas en accidentes viales, en parte atribuidos al mal estado de la infraestructura.
Los expertos destacan que la falta de mantenimiento se combina con la paralización de obras que resultan necesarias para asegurar la transitabilidad. Tramos como la Ruta Nacional 33 —que conecta Buenos Aires con Santa Fe— se ubican entre los más afectados, con fallas estructurales profundas que exigen una reconstrucción más allá de simples reparaciones superficiales.
El impacto del deterioro se extiende también a otros corredores clave para la economía, como la Ruta Nacional 151, vital para la logística de Vaca Muerta, y la Ruta Nacional 7, donde tramos mantienen obras detenidas sin avances significativos.
Organismos vinculados a la seguridad vial y gremios de trabajadores reclaman con urgencia la implementación de un plan de mantenimiento integral y la reactivación de obras estratificadas, con el objetivo de revertir el deterioro generalizado y mejorar la seguridad en los viajes a lo largo del país.
Ante este panorama, la falta de inversión sostenida en infraestructura y la paralización de proyectos de obra pública ponen en discusión la necesidad de políticas de estado que impulsen una planificación vial más sólida a largo plazo.
✍️ Redacción Diario Inclusión.










