El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, presentó el Presupuesto 2026 con una promesa audaz: una baja de impuestos “histórica” que busca relanzar su gestión y recuperar terreno político tras los resultados adversos en las últimas elecciones. El anuncio se inscribe en una estrategia de reposicionamiento del peronismo cordobés, con la mirada puesta en abril de 2027.
El plan fiscal contempla que las subas no superen la inflación, y se destacan fuertes reducciones en el impuesto inmobiliario urbano y en Ingresos Brutos. Para el inmobiliario urbano, que alcanza a casi 1,2 millones de cuentas, el aumento será del 29% de la inflación, lo que implica un incremento real nulo. Además, 500 mil contribuyentes recibirán una rebaja de hasta el 41%, que ajustada por inflación podría significar una merma del 54%.
En el caso del impuesto inmobiliario rural, el tope también será del 29%, pero los productores que trabajen la tierra recibirán un adicional del 5% y un 25% por “buenas prácticas”. El 98% de lo recaudado se destinará a obras rurales, especialmente al mantenimiento de caminos. El costo total de estas medidas se estima en 600 millones de dólares, según fuentes oficiales.
Para los pequeños y medianos comerciantes, el alivio llegará vía Ingresos Brutos: el 64% de los contribuyentes con ingresos anuales menores a 88,1 millones de pesos verá una reducción de alícuotas del 3,5% al 2,5%. Además, se aplicará Ingresos Brutos 0 para empresas que facturen menos de 3.200 millones y que inviertan al menos el 1,2% de sus ingresos.
Desde el entorno del gobernador, aseguran que el presupuesto está “atado a la expectativa de crecimiento que planteó el presidente Milei”. Y advierten: “Si él no logra que Argentina crezca, será su responsabilidad. La nuestra es interpretar a los cordobeses”.
La iniciativa también busca recuperar el relato delasotista, que en 1999 marcó un hito con una rebaja del 30% en impuestos. “Esta es mayor a la que hizo De la Sota”, afirmó un funcionario de El Panal, en un claro guiño al peronismo local.
Con la reelección en el horizonte, Llaryora intenta despegarse de la agenda nacional y construir una narrativa de gestión autónoma. El verano 2026-2027 será clave para el armado de listas, en un contexto de peronismo fragmentado y en plena reconfiguración.
✍️ Redacción Diario Inclusión










