Durante una entrevista reciente, Juan Martín de la Serna, presidente de Mercado Libre, encendió el debate sobre la competencia digital al reclamar la intervención del Estado frente al crecimiento de Shein y Temu, dos plataformas chinas de venta online que irrumpieron con fuerza en la región.
“Estas empresas venden productos de baja calidad, con demoras de 25 días y sin posibilidad de devolución. En realidad, terminamos dando trabajo a las compañías chinas, no a los argentinos”, afirmó De la Serna, señalando que el 90% del volumen de ventas de Mercado Libre proviene de pymes y comercios locales.
El reclamo: “Un marco regulatorio igual para todos”
El ejecutivo destacó la necesidad de que la Argentina adopte reglas similares a las que ya aplican Chile, México y Brasil, donde los gobiernos han impuesto impuestos y aranceles a las importaciones provenientes de plataformas extranjeras.
“Es importante tener un marco regulatorio que sea igual para todos los que compitan”, subrayó, aludiendo tanto al negocio del comercio electrónico como al financiero. “Cuando se abre indiscriminadamente el mercado, se termina afectando el trabajo local y es difícil incluso cobrar impuestos”, agregó.
Contradicción ideológica: del libre mercado a pedir intervención
El pedido sorprendió en el ámbito empresarial y político, ya que Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre, ha sido uno de los principales defensores de las ideas libertarias y del actual presidente Javier Milei, quien promueve la mínima intervención estatal.
Analistas señalaron que este viraje muestra una contradicción entre el discurso liberal y la práctica empresarial: “Todos son libertarios hasta que les tocan su metro cuadrado”, resumieron los conductores del programa que analizó el tema.
Shein y Temu, los nuevos “lobos feroces” del comercio global
De acuerdo con los datos expuestos en el debate, Temu creció un 324% en cantidad de usuarios en América Latina en el último año, superando ampliamente a otros competidores como AliExpress. Su modelo de negocios —basado en precios ultra bajos, gamificación e inteligencia artificial— atrae a millones de consumidores jóvenes, pero genera críticas por las condiciones laborales y la baja calidad de sus productos.
Los especialistas advirtieron que el fenómeno del “fast fashion digital” está afectando tanto a grandes empresas como a pequeños vendedores, y que si Mercado Libre siente el impacto, las pymes argentinas enfrentan un panorama aún más complejo.
Un debate que toca el corazón del modelo económico
El planteo de Mercado Libre reaviva la discusión sobre hasta qué punto el libre mercado necesita límites para proteger el empleo y la producción nacional.
Mientras el gobierno de Milei mantiene su postura desreguladora, el mayor unicornio tecnológico de América Latina se suma ahora a quienes piden reglas claras y control estatal frente a la competencia global.
El caso deja una lección: en tiempos de economía abierta y plataformas sin fronteras, la defensa del trabajo local vuelve al centro de la escena.
Redacción: Diario Inclusión.










