El Gobierno oficializará mañana el llamado a sesiones extraordinarias en el Congreso, que se extenderán hasta fines de febrero. Entre los temas más relevantes figura la reforma laboral, considerada uno de los debates más espinosos de la agenda legislativa.
El borrador del proyecto, con más de 150 artículos, ya fue entregado al presidente de Diputados, Martín Menem; a la senadora Patricia Bullrich, jefa de bloque de La Libertad Avanza; y al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La letra chica se conocerá el próximo 9 de diciembre, tras la reunión final del Consejo de Mayo.
Desde la CGT, el dirigente Gerardo Martínez (UOCRA) transmitió al Gobierno que la central obrera no respalda la iniciativa y reclamó una convocatoria específica para discutir los puntos más sensibles. La falta de diálogo preocupa a los gremios, que preparan una contrapropuesta con modificaciones al texto oficial.
En paralelo, Patricia Bullrich aseguró que el oficialismo cuenta con mayoría en el Senado y que la prioridad será aprobar la reforma laboral junto al Presupuesto 2026. “Nosotros tenemos que sacar la reforma laboral y el Presupuesto, eso es lo que nos importa”, afirmó en declaraciones radiales.
El Gobierno confía en lograr la media sanción en el Senado, aunque reconoce que será el tramo más áspero del debate. La estrategia oficial apunta a negociar con bloques “dialoguistas” y evitar confrontaciones con sectores opositores como el kirchnerismo y la CGT.
Fuentes legislativas anticipan que la sanción definitiva podría demorarse hasta febrero, aunque el Ejecutivo busca acelerar el trámite para enviar señales rápidas al mercado y luego avanzar con la reforma tributaria.
La CGT, por su parte, prevé un diciembre de alta conflictividad. Si no hay convocatoria oficial al diálogo y los conflictos laborales se intensifican, la central podría definir una medida de fuerza. Desde la Casa Rosada, un alto funcionario minimizó el riesgo: “Cada vez que ellos mueven un pelo, a nosotros nos sube la intención de voto”.
✍️ Redacción Diario Inclusión










