Javier Milei llegó este lunes a Tierra del Fuego en medio de un clima de alta tensión política y social. Su visita a Ushuaia, prevista como parte de la campaña para apuntalar candidatos legislativos, se vio interrumpida por múltiples marchas opositoras que lo obligaron a cancelar la caminata programada y limitarse a hablar ante un pequeño grupo de seguidores con un megáfono.
El presidente fue recibido por un imponente operativo de seguridad, con presencia de Gendarmería y Policía Federal, que bloqueó accesos y restringió la circulación en amplios sectores del centro. Desde la gestión local denunciaron que Milei “mantiene sitiada la ciudad”, en lo que definieron como una ocupación federal sin precedentes.
La tensión se agravó por el antecedente institucional: el Concejo Deliberante de Ushuaia había declarado a Milei “persona no grata” en abril, tras sus polémicas declaraciones sobre la guerra de Malvinas. En esta nueva visita, el rechazo se materializó en consignas como “Milei, no sos bienvenido”, impulsadas por gremios, movimientos sociales y sectores del peronismo fueguino.
Durante su breve discurso, el mandatario repitió el nuevo lema libertario: “Esta vez el esfuerzo va a valer la pena”, y aseguró que “bajó la inflación, bajó la inseguridad y bajó la pobreza”. También ofreció una entrevista radial en la que criticó al sindicalismo por estar “alineado al partido del Estado”, y defendió su modelo económico como “la esperanza de un futuro mejor”.
Milei visitó además las instalaciones de la empresa Newsan, aunque evitó todo contacto institucional con el gobernador Gustavo Melella, uno de los principales opositores a La Libertad Avanza. La ruptura del frente peronista en la provincia abre una oportunidad para los libertarios, que buscan sumar bancas en ambas cámaras.
Este desembarco presidencial ocurre en un contexto de crisis industrial, con despidos en el régimen de promoción económica de Río Grande. Desde los despachos australes cuestionaron la falta de visitas institucionales: “En dos años de gestión, no vino nunca oficialmente. No sabemos qué viene a hacer”, protestaron.
La visita de Milei a Tierra del Fuego, la tercera desde que asumió, se convirtió en un símbolo de la fractura política y territorial que atraviesa su gobierno. Entre el blindaje federal y el rechazo social, el presidente enfrenta una campaña marcada por la confrontación.
Redacción Diario Inclusión










