El senador nacional Luis Juez lanzó una dura crítica contra la estrategia política del Gobierno tras la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires. En tono irónico y frontal, acusó a la Casa Rosada de intentar recomponer vínculos con los aliados “armando mesas” sin contenido real. “La reacción fue propia de un carpintero”, disparó, y agregó: “Al aliado no lo conformás con una empanada”.
Juez, referente cordobés de La Libertad Avanza, se mostró visiblemente molesto por la falta de autocrítica y de gestos concretos hacia los sectores que acompañan al oficialismo en el Congreso. “Hay que bajar cuatro cambios, dejar la soberbia y empezar a gestionar con gente que sepa, que dialogue, incluso con el peor de los enemigos”, reclamó en una entrevista con La Voz.
El legislador también advirtió sobre el impacto del veto presidencial a la ley de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), anticipando un conflicto con los gobernadores. “Ya vas a ver si no va a pasar”, deslizó, en referencia al reclamo por coparticipación y fondos federales. En ese marco, pidió al presidente sentarse a dialogar con mandatarios como Martín Llaryora.
Juez no ahorró críticas a la campaña libertaria en Buenos Aires, donde el peronismo de Fuerza Patria se impuso con el 47% de los votos. “Subestimar al peronismo es un pecado. Hay un nivel de precariedad política que espanta”, reflexionó, y llamó a revisar las estrategias electorales sin culpar al votante.
Sobre su rol en el Senado, ratificó que seguirá apoyando al Gobierno en lo institucional, pero no en todo. “Yo no vine a entregar mis convicciones. Si hay que votar en contra, lo haré”, afirmó, y defendió su postura frente a temas sensibles como educación pública, el INTA y el presupuesto universitario.
El senador descartó integrar el gabinete nacional y reafirmó su proyecto político en Córdoba. “Queremos gobernar la provincia. No mezclamos las cosas. No me someto”, sentenció, marcando distancia del verticalismo libertario y reivindicando su autonomía.
Con su estilo directo y provocador, Juez vuelve a posicionarse como una voz incómoda dentro del oficialismo. Su reclamo no es sólo por respeto político, sino por una estrategia seria que evite el desgaste prematuro de la alianza y recupere el vínculo con el interior productivo.
Redacción Diario Inclusión










