La Legislatura salteña vivió una sesión extensa y cargada de cruces políticos al aprobar la media sanción del Presupuesto General 2026, diseñado por el gobierno de Gustavo Sáenz. Si bien el oficialismo logró avanzar con la iniciativa tal como estaba previsto, la jornada dejó en evidencia tensiones dentro de sus propias filas y críticas sostenidas por parte de la oposición.
El proyecto proyecta 4,25 billones de pesos para el próximo año, con un esquema que mantiene como prioridades a educación, salud y seguridad, áreas que en conjunto concentran el 87% del gasto total. Además, la continuidad de la obra pública vuelve a posicionarse como uno de los pilares de la gestión provincial.
Durante el debate, varios legisladores advirtieron sobre la alta dependencia financiera de Salta respecto de la Nación, la fragilidad de los recursos locales y el difícil contexto socioeconómico que atraviesa el país. También se expresaron reclamos por la distribución territorial de las partidas y por la necesidad de mayor equidad en la asignación de fondos.
Otro de los puntos que alimentó las discusiones fue el tratamiento paralelo de la nueva Ley de Ministerios, que reduce el número de secretarías y crea la Jefatura de Gabinete. Para algunos diputados, esta reforma implica una concentración de poder en el Ejecutivo, lo que generó inquietudes sobre su impacto en el equilibrio institucional.
El presupuesto ahora deberá ser analizado por el Senado, en una instancia que se anticipa igualmente intensa por el escenario económico y político que atraviesa la provincia.
Redacción Diario Inclusión










