Imputaron a los gendarmes por el contrabando de granos

Los acusados habrían recibido alrededor de 150 mil pesos en concepto de coima por cada transportista.

Tres oficiales de Gendarmería y el propietario de una finca se encuentran detenidos en el marco de una investigación penal por hechos de corrupción.

Los tres gendarmes y el propietario de una finca ubicada en la zona de frontera, que fueron detenidos el martes a raíz de los procedimientos realizados en el marco de una investigación por contrabando de granos, fueron imputados esta tarde en una audiencia dirigida por el juez federal de Garantías de Orán Gustavo Montoya.

En la misma, el fiscal general Eduardo Villalba junto a la auxiliar fiscal Roxana Gual, expusieron ante el juez los hechos investigados, los que datan de noviembre del año 2020 hasta mayo pasado y que consisten en maniobras tendientes a facilitar el paso de camiones con cereales al vecino país de Bolivia.

El fiscal imputó a Diego Ernesto Radaelli, Rodolfo Ayala y Marciano Alberto Páez, quienes ostentan la jerarquía de alférez, sargento y el comandante principal del Escuadrón 54 de Aguaray, respectivamente, el delito de contrabando de exportación en concurso real con cohecho, por su condición de funcionario público.

La misma acusación recayó sobre el finquero, quien tuvo -según lo expuesto por la fiscalía- un rol clave en los delitos, ya que su propiedad colinda con territorio boliviano y servía como paso de los transportistas que se valían de la asociación delictiva creada para evitar el pago de importantes sumas de dinero en concepto de impuestos, y causar con ello un grave perjuicio al Estado.

La modalidad, según agregó, se vio completada con la participación principalmente de Páez, quien, en su calidad de jefe del escuadrón, había acordado con Radaelli y Ayala liberar la zona para el paso de camiones, los que previamente acordaban el pago de una coima con el dueño de la finca.

De esta manera, los acusados habrían llegado a percibir sumas de alrededor de 150 mil pesos en concepto de coima por cada transportista que llegaba a la zona, por supuesto sin la documentación en regla.

Además de canalizar el paso ilegal de los camiones con granos hacia Bolivia, los acusados, en especial los gendarmes, también entorpecían investigaciones de casos de contrabando, al igual que realizaban controles sobre los camiones que rechazaban el pago de coimas con el finquero.

Para fundamentar la acusación, el fiscal presentó distintos elementos de pruebas, entre ellos refirió haber reunido cientos de audios en los cuales los acusados hacían alusión explícita a las maniobras ilícitas.

Tales conversaciones, según lo manifestado, se referían no sólo al paso de los camiones, la ruta que debían seguir sino también a las sumas de dinero acordadas. A su vez, señaló que, para asegurar el éxito de las maniobras, el personal que desconocía de esta asociación delictiva, era enviado al monte u otros detenidos alejados a fin de evitar ser descubiertos.

En vista de la gravedad de los hechos y el carácter de funcionario público de los acusados, el fiscal solicitó la prisión preventiva de los mismos, dado el riesgo de fuga, la posibilidad de que entorpezcan la investigación al intimidar a testigos o alertar a otros posibles implicados.

Los acusados, en tanto, se abstuvieron de prestar declaración, no obstante, sus respectivos defensores se opusieron a la prisión preventiva solicitada por la fiscalía y plantearon la libertad de sus clientes. Para ello, minimizaron la acusación de la fiscalía y pidieron, en caso subsidiario, la detención domiciliaria de los mismos.

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