Una vez más, el accionar de Flybondi quedó en el centro de las críticas tras un episodio que generó conmoción e indignación en Salta. Una madre y su hijo de 14 años, paciente oncológico, quedaron varados en el Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes luego de que la empresa modificara de manera arbitraria el horario del vuelo que debía trasladarlos a Buenos Aires para un control médico fundamental.
El adolescente, Daniel Giménez, padece retraso madurativo, anemia severa y fue sometido a tratamientos de quimioterapia. Su estado de salud requiere viajes frecuentes a la Capital Federal, donde es atendido en el Hospital Garrahan. Según relató su madre, María Luisa Giménez, el vuelo originalmente estaba programado para las 7 de la mañana, pero fue adelantado sin una notificación clara ni adecuada.
La mujer contó que salió de madrugada desde el barrio Gauchito Gil para llegar a tiempo al aeropuerto, pero al arribar se encontró con una situación desesperante: el avión ya estaba embarcando. “Tenía programado el vuelo a las 7 de la mañana. Me desperté a las cuatro, a las cinco salí para acá y cuando llegué ya estaban embarcando porque se adelantó el vuelo”, expresó entre lágrimas. En medio del caos, incluso fue advertida por un policía de no dejar su equipaje solo, sumando más angustia a un momento límite.
La escena derivó en un profundo estado de desesperación. La madre rompió en llanto dentro del aeropuerto y responsabilizó directamente a la empresa aérea por las consecuencias que pueda sufrir su hijo. “Hago responsable a Flybondi si algo le pasa”, afirmó, al confirmar que Daniel perdió un turno médico clave para su tratamiento.
El caso se viralizó rápidamente y generó una ola de solidaridad. Familias de distintos puntos del país comenzaron a comunicarse para ofrecer ayuda, mientras crece el repudio social hacia la aerolínea por la falta de sensibilidad frente a situaciones de extrema vulnerabilidad.
Lejos de ser un hecho aislado, este episodio se suma a un historial reciente que indigna a los usuarios. Entre el sábado 3 y el domingo 4 de enero, Flybondi canceló más de 30 vuelos en todo el país, dejando a miles de pasajeros varados en plena temporada alta. Además, la empresa ya fue sancionada por la Provincia de Buenos Aires con una multa superior a los 300 millones de pesos por reiteradas conductas que vulneran los derechos de los consumidores.
Mientras las quejas se multiplican, el caso de Daniel vuelve a poner en evidencia el impacto real que tienen las decisiones empresariales cuando se trata de salud, dignidad y derechos básicos, y reabre el debate sobre los controles y responsabilidades que deben asumir las aerolíneas que operan en el país.
Redacción Diario Inclusión










