La Municipalidad avanzó esta semana con una nueva etapa del operativo de descacharrado en distintos barrios de la ciudad. En esta ocasión, los equipos municipales trabajaron en San Ignacio y San Alfonso, en la zona sudeste, con el objetivo de eliminar residuos que podrían convertirse en focos de reproducción del mosquito transmisor del dengue.
Gonzalo Garcete, director general de Cambio Climático, destacó la importancia de intensificar estas acciones tras las primeras lluvias: “Empieza a haber acumulación de agua en algunos residuos y esto puede favorecer la conformación de criaderos del mosquito vector del dengue y la proliferación de insectos y alimañas”, explicó.
En este sentido, Garcete remarcó que mantener el descacharrado es clave para cortar la cadena de transmisión: “Es fundamental continuar con estas tareas para prevenir situaciones de riesgo. Estamos muy contentos y agradecidos por la participación de los vecinos al momento de deshacerse de los residuos y chatarras”, agregó.
El operativo es llevado adelante por la Secretaría de Ambiente y Servicios Públicos, con el acompañamiento del Ministerio de Salud de la provincia y la Dirección de Vectores de Nación. Según informaron las autoridades, ya se han retirado casi 700 toneladas de cacharros y elementos en desuso en lo que va del año, una cifra que refleja el compromiso institucional y comunitario con la prevención del dengue.
Redacción Diario Inclusión










