Han transcurrido casi 53 días desde que Nahuel Morandini, docente universitario y padre de dos niñas, así como el trabajador independiente Roque Villegas, fueran detenidos a causa de un posteo en X (ex Twitter) sobre Gerardo Morales, exgobernador de Jujuy y su mujer, Tulia Snopek.

Según describió la cuñada de Morandini tras ser entrevistada, la detención fue irregular. Morandini fue abordado en su casa el día 4 de enero por una oficial que se hizo pasar por civil, tocó la puerta de su hogar y alegó que «quería cargar el celular». Fue su compañera, Lucía, quien atendió la puerta y le permitió ingresar. Minutos después, la mujer sin identificación comunicó que tenía una orden de detención para la familia Morandi.

Luego de esto la situación se puso aún más turbia aquella tarde, puesto que, a la casa de Nahuel arribó un grupo de oficiales, también de civil, que le pidieron que se presentara en el área de delitos complejos. «Llegaron en un auto sin patente. Por esta razón, Nahuel se negó a que lo trasladaran y se presentó por su cuenta», describió la familiar.
Desde entonces, comenzó el martirio para Morandini y su familia puesto que llegó a ser trasladado en múltiples ocasiones y en ninguna de éstas lograron obtener información certera del porqué.
Las organizaciones y los defensores de derechos humanos, han catalogado el accionar en el caso Morandini-Villegas, como irregular y se han mostrado en contra de la misma. A su vez, se cuestiona que la familia de estos hombres tengan un bozal legal que los impida contar más allá de lo públicamente conocido, así como por ejemplo que la causa fue iniciada por la misma Tulia Snopek.
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En un reciente audio de Nahuel Morandini desde el Penal 1 de Jujuy, se escucha que interpela directamente al gobernador Carlos Sadir, para que cesen los actos de violencia para con su persona.
Mensaje completo de Nahuel Morandini:
«Mi nombre es Nahuel Morandini. Desde el 4 de enero estoy preso por disposición del Poder Político y Judicial de Jujuy en una causa vergonzosa y sin precedentes.
Durante los primeros 10 días de mi detención me trasladaron a 6 sitios diferentes. En este momento hablo con mi pareja desde el único teléfono al que accedemos los internos del pabellón 1, planta alta del penal de Gorriti.
En el día de ayer, 23 de febrero, poco antes del cierre de la actividad del pabellón, que es a las 21 y 30 horas, la guardia de turno nos informó que nos trasladaban a la planta baja del mismo pabellón, a lo cual nos opusimos enérgicamente en una discusión tensa pero respetuosa. Finalmente el traslado no sucedió y quedó suspendido hasta el lunes 26 de febrero, momento en el que solicitaremos una entrevista con las autoridades del penal.
Cuando consultamos los motivos del cambio, solo nos supieron decir lo que dice cualquier integrante de una fuerza de seguridad: órdenes.
Nuestra historia ya sabe muy bien dónde termina esa cadena de mando.
No responsabilizamos al personal ni a autoridades del penal, con quienes sostenemos una relación de respeto y de acuerdo a las normas de la institución.
Entonces, ¿quién o quiénes ponen en riesgo nuestra integridad física y emocional?
Es necesario y urgente que el gobernador de la provincia de Jujuy, tome cartas en el asunto y que cese la violencia a la que nos someten desde el primer día, porque el gobierno también es responsable sobre nuestra integridad.
Le solicitamos al gobernador nuestra inmediata liberación y poder esperar junto a nuestra familia el debido proceso.
¿Acaso con toda la repercusión del caso alguien realmente piensa que vamos a fugarnos?
¿Está usted, señor gobernador, dispuesto a asumir la responsabilidad de este atropello, de esta arbitrariedad?
A las organizaciones políticas, sociales, sindicales, campesinas y pueblo en general, le seguimos pidiendo más que nunca su apoyo. Le pedimos estar alerta porque nuestra situación es frágil.
Lo mismo le pedimos a las organizaciones de derechos humanos y a nuestros representantes del poder legislativo provincial y nacional. Esta locura tiene que acabar. Es necesario que acabe.
Nahuel Morandini, celda 51, pabellón 1, planta alta».