El conflicto del personal de maestranza del departamento San Martín escaló a nivel provincial tras una contundente denuncia pública realizada en Salta Capital. Bibiana Ordoñez, quien habló en representación de las trabajadoras, expuso una situación que calificó como “insostenible”, marcada por años de trabajo en negro, engaños sistemáticos y falta total de respuestas por parte de los municipios, con especial gravedad en el caso de Tartagal.
“La mayoría del personal de maestranza tiene entre cinco y ocho años trabajando en negro”, afirmó Ordoñez, dejando en evidencia una práctica que se repite en escuelas de distintos puntos del departamento. Según explicó, las trabajadoras fueron sostenidas durante años mediante planes sociales, sin estabilidad ni reconocimiento laboral.
La delegación viajó a Salta Capital en busca de soluciones concretas, pero se encontró con más dilaciones.
“Llegamos a las ocho de la mañana y recién nos recibieron cerca de las doce del mediodía”, relató Ordoñez. La reunión fue con la funcionaria Verónica Baldoni y personal de Recursos Humanos del Ministerio, quienes les informaron que recién a partir del 16 de febrero habría una posible definición.
“La única respuesta que nos dieron es que esperemos hasta el 16 de febrero, si Dios quiere”, expresó.
Promesas falsas y exclusión arbitraria
Uno de los puntos más graves del reclamo tiene que ver con la supuesta incompatibilidad entre el Plan Potenciar Trabajo y los convenios municipales, argumento que —según denuncian— fue utilizado para dejarlas sin ingresos.
“A nosotras nos dijeron que el Potenciar con el convenio era compatible, después nos sacaron directamente”, sostuvo Ordoñez, y agregó:
“Cuando fuimos a Salta a dejar los papeles cobramos solo dos meses. Después volvimos y nos dijeron que no podíamos seguir cobrando”.
El foco en Tartagal: abandono y destrato
Al referirse específicamente a Tartagal, la denuncia se vuelve todavía más contundente. Ordoñez aseguró que el municipio no solo incumplió los compromisos asumidos, sino que además abandonó por completo a las trabajadoras.
“Fuimos una y otra vez a la municipalidad a rogar que nos solucionen algo. Nunca nos dieron ninguna respuesta”, afirmó.
“Nos ofrecieron un seguro que nunca se nos pagó. Que quede bien claro: nunca nos pagaron ese seguro”, insistió, anticipándose a posibles desmentidas oficiales.
Además, denunció intentos reiterados de desplazarlas de las escuelas:
“Nos querían sacar a toda costa, pero no lo lograron porque tenemos años en las escuelas. No nos íbamos a ir”.
Denuncias de acomodos políticos y familiares
El testimonio de Ordoñez también puso el foco en presuntas maniobras de acomodamiento político, mientras trabajadoras con años de servicio eran excluidas.
“Metieron gente de ellos, de sus organizaciones políticas”, denunció.
“Incluso acomodaron familiares en las escuelas. ¿Cómo podemos aceptar eso cuando nosotras venimos negreadas hace cinco u ocho años?”, cuestionó.
La situación se volvió aún más indignante al conocerse que, hasta dos meses antes de que terminaran las clases, ingresó nuevo personal a las escuelas.
“Entró gente nueva mientras a nosotras nos dejaban afuera”, sostuvo.
Un conflicto que afecta a cientos de familias
Según detalló Ordoñez, el conflicto no es aislado ni menor.
“Estamos hablando de más de 350 personas en todo el departamento San Martín”, explicó. En Tartagal, el grupo afectado supera las 40 trabajadoras, aunque solo 19 pudieron viajar a Salta debido a la falta de recursos económicos.
Mientras tanto, la respuesta oficial vuelve a ser la misma: esperar.
“Ahora nos dicen que esperemos hasta el 16 de febrero”, señaló Ordoñez, reflejando el hartazgo del sector.
El caso deja al descubierto una estructura de precarización sostenida en el tiempo, el uso discrecional de programas sociales y la ausencia total de voluntad política para regularizar a trabajadoras esenciales. En Tartagal, las denuncias apuntan de manera directa contra el municipio, acusado de mentir, excluir y favorecer intereses políticos por encima de los derechos laborales.
Redacción: Diario Inclusión.













