Investigadores de POSTECH, la Universidad de Sungkyunkwan y la Universidad Nacional de Seúl identificaron una conexión directa entre el microbioma oral y la neurodegeneración característica del Parkinson, en un trabajo publicado recientemente en Nature Communications.
El equipo detectó que pacientes con Parkinson presentan una mayor abundancia de Streptococcus mutans en su flora intestinal en comparación con personas sanas, marcando el primer hallazgo de un microbio oral implicado específicamente en esta enfermedad.

Los científicos descubrieron que S. mutans produce la enzima urocanato reductasa (UrdA), encargada de sintetizar imidazol propionato (ImP), un metabolito con capacidad para difundirse más allá del tracto digestivo.
Los niveles de ImP resultaron significativamente elevados en muestras de tejido intestinal y sangre de pacientes con Parkinson, y demostraron poder cruzar la barrera intestinal para ingresar al torrente sanguíneo y alcanzar el sistema nervioso central.

En modelos animales, la introducción de S. mutans en el intestino de ratones o la modificación de Escherichia coli para expresar UrdA elevó las concentraciones de ImP en sangre y cerebro, provocando pérdida de neuronas dopaminérgicas, aumento de la neuroinflamación y déficits motores propios del Parkinson.
El mecanismo subyacente se vinculó a la activación del complejo proteico mTORC1, un regulador clave de la señalización celular. Cuando los ratones recibieron un inhibidor de mTORC1, se observó una reducción notable de la neuroinflamación, la pérdida neuronal y la agregación de alfa-sinucleína.
Estos hallazgos sugieren que intervenir en la interacción microbioma oral-intestinal, ya sea mediante probióticos, antibióticos específicos o inhibidores de UrdA, podría convertirse en una estrategia terapéutica innovadora para frenar o retrasar la progresión del Parkinson.

La Organización Mundial de la Salud estima que más de 8,5 millones de personas viven con Parkinson en el mundo, con un riesgo que aumenta a partir de los 60 años, aunque cerca del 10% de los casos corresponde a aparición temprana antes de los 50 años.
Los autores del estudio, liderados por el profesor Ara Koh, destacan la urgencia de trasladar estos resultados a ensayos clínicos en humanos para evaluar tratamientos basados en la modulación del microbioma bucal e intestinal, con el objetivo de prevenir o ralentizar la neurodegeneración en pacientes con Parkinson.
Redacción Diario Inclusión 📝









