- Consumo adecuado de fibra: Expertos recomiendan incluir entre 25 y 35 gramos diarios de fibra dietética, presente en frutas, verduras y cereales integrales, para favorecer el tránsito intestinal, facilitar la eliminación de residuos y reducir el riesgo de enfermedades como la diverticulosis.

- Vitamina D en equilibrio: Mantener niveles óptimos de vitamina D —mediante exposición solar moderada y alimentos como pescado azul o productos enriquecidos— ayuda al buen funcionamiento del colon y puede disminuir el riesgo de afecciones graves.
- Incluir probióticos: Alimentos fermentados como yogur, kéfir y chucrut aportan probióticos que optimizan la flora intestinal, equilibran la microbiota y refuerzan el sistema inmunológico, fundamentales para un intestino saludable.

- Responder a las señales del cuerpo: No postergar la evacuación intestinal es vital para evitar la acumulación de toxinas, mejorar la regularidad y reducir molestias como gases, hinchazón o dolor abdominal.
- Hidratación adecuada: Consumir entre dos y tres litros de agua al día facilita la función de la fibra, previene el estreñimiento y acompaña la eliminación de residuos, ajustando la cantidad según el clima y la actividad física.

- Postura correcta al evacuar: Llevar las rodillas por encima de las caderas —usando un banco o escalón— favorece la evacuación natural, reduce el esfuerzo y puede prevenir problemas como hemorroides y fisuras anales.
- Actividad física regular: Ejercicios simples como caminar, yoga o estiramientos aumentan el flujo sanguíneo y la motilidad intestinal, aceleran el tránsito digestivo y mejoran la absorción de nutrientes, contribuyendo a un sistema digestivo más eficiente.

Adoptar estos hábitos —centrados en alimentación equilibrada, hidratación, movimiento y escucha de las necesidades corporales— puede marcar una diferencia positiva en la salud digestiva y en la calidad de vida a largo plazo.
redacción Diario Inclusión 🖋️✨








