Las marcas de los productos mas consumidos en el país o incluso en el mundo, pueden resultar casos aislados de historias únicas que nos llevan a preguntar ¿cómo surgió la idea? ¿Por que? Es así que conocer en profundidad sobre una marca, puede significar un mundo creativo detrás de un simple elemento.
La historia detrás de Milka
Milka, de la alimenticia Mondelez, es uno de los principales jugadores del negocio chocolatero y su historia comenzó a escribir hace más de 100 años.
El suizo Philippe Suchard aprendió el oficio de confitero en la pastelería de su hermano Fréderic en Berna. Tras ocho años de trabajo emprendió un viaje por los Estados Unidos y regresó en 1825 con la idea de abrir su propia confitería. De esta manera nació Fabrique de Chocolat Suchard con una planta productiva en Neuchâtel.
Durante varios años la compañía logró hacerse fuerte dentro del mercado suizo a través de su marca Suchard. En 1880 emprende la expansión internacional con una segunda fábrica en Alemania, pero cuatro años más tarde Philippe Suchard fallece. Quien tomó la batuta fue su yerno, Carl Russ, que avanzó en la conquista de territorios con una tercera planta en Austria en 1887.
Creación de Milka
El debut de Milka en el mercado se dio en 1901 en el mercado alemán. Se comercializaba como «Alpen-milch chocolate» (chocolate con leche alpina) en un envoltorio lila cuyo protagonista era la empresa, Suchard, y la imagen de un tambero con una vaca. El nombre de la marca justamente hacía referencia a sus dos ingredientes principales: Milch (leche) y kakao (cacao).
Para 1909 la etiqueta ya se había lanzado también en Austria y poco a poco Milka fue ganando lugar en el packaging de los chocolates. De tener un espacio secundario pasó a ocupar el lugar central en los envoltorios, en tanto, el tambero desapareció y le cedió su sitio a la vaca que se volvería un ícono varios años más tarde.
Nacimiento de la vaca Lila
El logotipo, con su característico color blanco, se convirtió en marca registrada en 1962 al igual que el lila icónico de Milka (en Argentina tuvo algunos obstáculos). En tanto, la vaca, llamada Lila, recién debutó en un anuncio en 1973 a partir de un trabajo de la firma con la agencia Young & Rubicam. Con respecto a los productos, en los 50 ya habían agregado figuras de estación, como los huevos de chocolate y las gallinas, mientras que en 1977 agrandaron las tabletas y pasaron a ofrecer opciones de 200 y 300 gramos.
En 1970 Suchard se fusionó con Toblerone y 12 años después las dos fueron absorbidas por Johann Jacobs & Co formando así Jacobs Suchard. Ocho años más tarde el holding fue engullido por un player más grande en plena expansión, Phillips Morris, que lo unió a Kraft Foods, otra de sus recientes operaciones. Luego escindió esta unidad de su negocio y desde 2012 esta firma es conocida como Mondelez.
¿Chocolate cuadrado?
Si bien históricamente las tabletas de Milka fueron rectangulares, en 2010 decidió desafiar a su rival alemana, Ritter Sport, conocida por sus tabletas cuadradas. La compañía germana las había lanzado en 1932 y registrado en los 90, pero los creadores de la marca lila lanzaron su versión y el conflicto se dirimió en la justicia. Si bien Mondelez ganó el primer round, finalmente la resolución fue favorable para Ritter Sport y el chocolate volvió a ser rectangular.
Hoy Milka es una de las marcas líderes del chocolatoso mercado europeo. La marca de la vaca Lila se encuentra presente en más de 40 países y vende 150.000 productos por hora en el mundo. De los u$s 28.700 millones que Mondelez facturó el año pasado, un tercio de esos números correspondieron al negocio de chocolate.
La historia detrás de BGH
Muchas empresas no iniciaron su vida en el mundo de la electrónica, sino que lo hicieron en el universo analógico. Este es el caso de BGH, uno de los grandes grupos tech del país, que dio sus primeros pasos como una mueblería hace más de 100 años.
Boris Garfunkel llegó a la Argentina en 1891 proveniente de Podolia, una región del antiguo imperio ruso que hoy forma parte de Ucrania. Más precisamente se instaló en colonia Mauricio en el partido de Carlos Casares. Ahí abrió su local de muebles en 1913. Garfunkel tuvo 11 hijos y fueron dos de ellos, Mauricio y Jacobo, quienes se encargaron de impulsar la empresa familiar y la renombraron Boris Garfunkel e Hijos (BGH).
Bajo la conducción de Jacobo, en los 30 y 40, la compañía se dedicó a la venta minorista y mayorista de productos importados, como pilas, púas de fonógrafos y artículos de ferretería, a negocios de ramos generales. Ya para la siguiente década decidieron pegar otro volantazo y cambiar de negocio, aunque esto marcaría una estrategia que hasta hoy mantiene: la firma de alianzas con marcas internacionales. Celebraron acuerdos con Gilera para distribuir sus motocicletas y con Stucchi, Atala y Pegasus para vender sus bicicletas. Además, hacia fines de los 50 también sumaron la comercialización de electrodomésticos – lavarropas, máquinas de coser, ventiladores, entre otros.
A partir de 1960, y con Julio Hojman a la cabeza de la firma, inicia su camino en algunos de los rubros que la volverían conocida. El ejecutivo firma una sociedad con Fedders y se convierte en el primer fabricante de aires acondicionados en el país y, asimismo, se asocia con Motorola para producir sus equipos de radiocomunicaciones. Luego llegarían otras dos alianzas clave: con la alemana Telefunken para fabricar y distribuir TV a color, y con la francesa Moulinex para hacerse cargo de sus pequeños electrodomésticos.
Varias décadas después, las familias Hojman y Teubal (descendientes de la línea fundadora) señalarían que la sociedad con la marca francesa fue uno de los pocos errores de la empresa en su historia. «Buscamos importar productos pequeños de alta calidad y terminamos fabricando en Tierra del Fuego, en una joint venture llamada Moulinex Argentina. En 2001, la empresa francesa quiebra y el Estado francés toma los activos y en 60 días se los vende al grupo español Ser, los fabricantes de Rowenta, que deciden rápidamente y en un contexto adverso acá en el país retirarse del mercado», relató Diego Teubal, a Infotechnology.
No obstante, hoy BGH continúa produciendo en Río Grande. Ahí tiene su principal centro de producción, el cual fue reinaugurado en 2009 con una inversión de u$s 80 millones y 42.000 m2. Además, ostenta un centro de distribución en Ezeiza y una fábrica en Ruanda desde 2014.
En los 80 la compañía fue pionera en otros dos sectores. Primero estrenó en el país la categoría de microondas con BGH Quick Chef y más tarde conformó un joint venture con Motorola y Bellsouth que dio origen a Movicom, el primer operador de telefonía celular. Ellos se encargaron de producir los celulares hasta 1997 cuando se suspendió la fabricación y el mercado pasó a abastecerse desde Brasil. Luego la retomaron en 2001 con la línea StarTAC 7867, que permitía recibir y enviar correos electrónicos.
BGH hoy
La compañía nació en la Argentina y en los 90 inició su expansión internacional en Brasil y Chile. Desde 2018 conformó Grupo BGH que está dividido en cuatro segmentos de negocio: Consumer (productos de electrónica, desde televisores hasta aires, cocinas y lavarropas), EcoSmart (climatización de grandes superficies, como cines, hipermercados y shoppings), Services (servicio técnico y recambio) y Tech Partner (soluciones de tecnología al segmento corporativo).
«En hogar, estamos consolidándonos en Chile y Perú. Nos fue muy bien allá pese a la pandemia. Con computadoras, cubrimos Uruguay, Ruanda, Kenia y Ghana. BGH Tech Partner, nuestra empresa de servicios profesionales, ya tiene clientes en los Estados Unidos, Colombia, Guatemala, Chile, Perú y Uruguay. Y, ahora, estamos explorando la posibilidad de tener una operación en Brasil. También México está en carpeta», aseguró Marcelo Girotti, CEO de BGH, a El Cronista en mayo de 2021.
Una de sus principales patas es la fabricación de computadoras bajo la marca BGH Positivo. Se trata de un joint venture que conformó en 2010 con la brasileña Positivo. El año pasado anunciaron un desembolso de u$s 1 millón para fabricar 50.000 notebooks por mes las cuales serán destinadas al Plan Juana Manso de inclusión educativa.
Asimismo, en agosto cerraron un acuerdo con Samsung para producir, vender y distribuir sus aires acondicionados. Este proyecto les demandó una inversión de $ 25 millones.
La historia detrás de Converse
Todo inició con la creación de la compañía Converse Rubber Shoe fundada por Marquis Mills Converse en el año 1908, en Malden Massachusetts. Posteriormente, fue en 1917 cuando se diseñaron las primeras zapatillas All Star compuestas únicamente de caucho y lona, y pensadas para la liga profesional de baloncesto. Parece difícil imaginar que estaban destinadas solo para la cancha, pero en 1921 comenzó la magia. El jugador de baloncesto estadounidense Charles ‘Chuck’ Taylor se unió al equipo de patrocinado por la Sociedad Converse, convirtiéndose en su principal embajador. Mientras Taylor recorría los Estados Unidos impartiendo cursos de baloncesto en las escuelas secundarias, también daba a conocer los tenis Converse All Star. Su experticia permitió que contribuyera a las mejoras del diseño en cuanto al estilo y los acabados, perfeccionando la flexibilidad y estabilidad, además se incorporó el tradicional parche para proteger el tobillo.
Los Converse All Star comenzaron a ser usados por diversos jugadores profesionales de baloncesto, y poco después los atletas de Juegos Olímpicos también los sumaron a sus actividades. En 1930, luego de que se realizaran las mejoras guiadas por Chuck Taylor, la compañía anexó su nombre en el logotipo de los All Star, y allí nacen los conocidos y míticos Converse Chuck Taylor All Star.










